Sulamita significado bíblico

sulamita

Definición. El significado bíblico de sulamita es una persona tranquila o pacífica. Esto hace referencia a una mujer que procedía de la ciudad de Sunem o Sulam. Al parecer fue alguien real que vivió después que murió David y su hijo tomó el trono.

¿Cómo se conocieron la sulamita y el rey?

Esta joven es la protagonista de una canción que escribió Salomón, inspirado en su belleza y las emociones que ella despertaba. Algunos opinan que la esencia de su mensaje, demuestran que cuando dos personas se aman, nada los puede separar. Aunque el lenguaje parece complicado, debe tomarse en cuenta esto sucedió en el oriente medio y en una época diferente.

En este libro bíblico se narra, de forma poética, la canción más hermosa. Se basa en la vida de una bella muchacha campesina que conoció a un pastor en el lugar donde nació. La sulamita quedó tan cautivada, que se enamoró de él. Sin embargo, sus hermanos movidos por los celos, intentaron evitar que ellos establecieran una relación matrimonial.

Con el fin de preservar la castidad de la joven, la enviaron a otro sitio. Esto evitaría que acompañara al pastor de contemplar las bellezas de la primavera. Así que, se le encargó a guardar las viñas de los depredadores.

Expuesta a las inclemencias del clima, perdió la blancura de su piel. Cuando se dirigía a los jardines de los nogales, se encontró por casualidad con los carros de Salomón. Admirado por su belleza, el monarca comenzó a contemplarla y alabarla. Incluso, se llevó a la sulamita a Jerusalén para que formara parte de sus mujeres, ya sea como esposa o concubina.

¿Por qué se dice que el amor de la sulamita es leal?

A pesar de todas las ofertas que le hizo el rey a la joven, ella le informó que su corazón ya tenía dueño. Él pensó que si la llena de regalos caros y bellos, deslumbrarían a esta mujer. Además, las mujeres de su corte la estimulaban a aceptar las proposiciones de Salomón. Sin embargo, la sulamita les advertía que no lo hicieran.

Los esfuerzos del rey fueron en vano y la joven seguía añorando a su pastor. Por eso, el monarca no tuvo otra opción que dejarla ir. La sulamita salió en busca de su enamorado y volvió a su hogar, sus hermanos no la reconocían. Aunque no se detalla si ellos se casaron, se presume que si fue así.

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