Turbante significado bíblico

turbante

Definición. El significado bíblico de turbante, es banda plegada o tela larga que se ajusta a la cabeza. Este tipo de tocado, es propio de las naciones orientales y se emplea como símbolo de respeto. Claro que, también se usa como adorno de forma conjunta con las tiaras de lino fino o los zarcillos.

En diversos pasajes de la Biblia, se habla de los castigos y se les indicaba a las personas que no hicieran uso de mortuorios y que ataran los turbantes sobre sus cabezas.

Por lo general, los hombres eran los que empleaban el turbante en los tiempos bíblicos, pero en ciertas ocasiones, figuraban entre la vestimenta femenina. Era una prenda que se caracterizaba como elegante y regia.

El turbante y la vestimenta del sumo Sacerdote

Dentro de las sagradas escrituras, se describe el turbante que utilizaba

el sumo sacerdote y se le añadía una capa de oro con una inscripción. Lo cual, complementaba su atuendo, el que se caracterizaban por el espaldar, las túnicas, el cinturón y el racional.

Sin embargo, al turbante también se le conocía como tiara omitra y era un tanto más elaborado porque su tela era más larga y poseía múltiples adornos. Por lo general, se empleaba en los ritos para el perdón de los pecados o en el día de la expiación por la figura de mayor autoridad dentro de la Iglesia o templo sagrado.

Aunque, se sabe que los babilonios y los asirios llegaron a usar el turbante porque ejercía un rol preponderante en su vestimenta. Así pues, cuando se hablaba del perdón de los pecados, era común que se les quitara las ropas sucias para simbolizar la eliminación de la iniquidad.

En cambio, cuando se vestían con ropas de gala, el espíritu se enaltecía y purificaba. Siendo así, que dentro de las ordenanzas de la Iglesia, se recomendara a los hombres colocarse un turbante limpio en la cabeza que hiciera juego con la vestimenta santa que renovaría su alma ante los ojos del Creador.

Turbante en sentido metafórico

La palabra turbante, se describe dentro de la Biblia como un adorno que se parecía a un cono grande, puntiagudo y muy alto. Es por ello, que cuando se presentaban tormentas o eventos catastróficos por parte de la naturaleza, los antiguos los comparaban con los turbiones. Asimismo, cuando los discípulos de Jesús salían a navegar, sufrían los cambios en el mar de Galilea y se angustiaban a causa de ellos.

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