Nazareo significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de Nazareo, proviene de una raíz hebrea: nazír, que quiere decir, dedicado o separado. Votos especiales que se hacían para servir a Dios. Existían dos tipos de Nazareo: el que se ofrecía de forma voluntaria y el que se efectuaba por elección.

Implicación del voto para el Nazareo

Quien realizaba una promesa para servir a Dios, debían vivir como un Nazareo por un periodo determinado. Tanto los hombres, y las mujeres, podían ejecutar, esa promesa. Esta también se podría anular, si el esposo o padre, no estaban de acuerdo con dicho voto y no sabían de tal juramento.

En las escrituras se registran lo que no debían hacer, quienes daban su palabra en señal de dedicación a un servicio especial. Entre otras cosas, la ley les impedía embriagarse, como consumir el fruto de la vid, ni su jugo. Tampoco debían cortarse el pelo de la cabeza y tocar ningún cadáver, sea de parientes o conocidos. Si incurrían en esa falta, se harían inmundos.

También señala lo que debían hacer en caso de contaminarse de manera accidental con algún muerto. Estarían en una condición inmunda por siete días. Por lo que tenía que purificarse y afeitar su cabeza. Además de presentarse delante de un sacerdote con una dádiva de dos palomos o tórtolas y un carnero.

Esto correspondía a la ofrenda por el pecado, el sacrificio y por la culpa. Por lo que, debía comenzar a contarse, de nuevo, los días del voto que había hecho antes, según lo establecía la ley.

¿Por qué el Nazareo era un voto especial?

Porque la persona debía permanecer separada de cualquier cosa que pudiera distraerlo de su ofrecimiento. Durante el tiempo de la promesa, tenía que mantenerse santo, es decir, limpio y reverenciar solo a Jehová. Mientras desempeñaba esta función de servicio sagrado, tenía que cumplir la ley de la promesa realizada.

De allí que el cumplimiento de los requisitos estipulados eran muy importantes en la adoración pura a Dios. Por otro lado, el que dejara crecer el cabello de la cabeza, representaba una identificación de su escogencia para llevar a cabo una función relevante. El término también se les aplicó a las vides que no eran podadas en el día del jubileo y los sábados sagrados.

De igual modo, en el turbante del sumo sacerdote decía la expresión: La santidad pertenece a Jehová. Él exige una adoración limpia de las prácticas y tradiciones paganas. El todopoderoso merece un servicio abnegado.

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