Sama significado bíblico

sama

Definición. El significado bíblico de Sama, quiere decir: Jehová ha escuchado. Corresponde a la forma abreviada de Semaya. Individuos de época se conocieron con ese nombre.

Personajes que recibieron el nombre Sama

En el periodo de la Biblia, existieron hombres con el nombre de Semaya o su forma abreviada Sama. Entre ellos está: el hijo de Joel, procedente de la tribu de Rubén. También a un levita, el jefe de la casa paterna. A este lo comisionaron, junto a sus 200 hombres, por David para trasladar el arca del pacto a Jerusalén.

Otro fue, el hijo de Netanel. Este se desempeñó como secretario que realizó el registro de las 24 divisiones sacerdotales. De modo organizado y siguiendo las indicaciones del rey David. El primer hijo de Obed-edom también se llamó Semaya. Tanto él como sus crías, efectuaron actividades en el santuario. Eran hombres fuertes y competentes y fueron los porteros de los almacenes.

Y el levita pariente de Jedutún se nombró Semaya. A este, Ezequiel, durante su primer año de gobierno, le dio una asignación para limpiar el templo. Entre las tareas a ejecutar, debía purificarse y luego entrar en la casa de Jehová y sacar las cosas inmundas. Además, participó en la distribución de las ofrendas.

Sama, ¿Un profeta bueno y uno malo?

El bueno, fue quien cumplió su designación en la época del rey Rehoboam. Luego que las diez tribus de Israel se sublevaron, este difundió el mensaje de Jehová que prohibía al gobernante conquistar esas etnias. Tiempo después, en el quinto año de gobierno, el pueblo de Judá sufrió un asedio e invasión por parte del rey egipcio llamado Sisaq.

El mensajero de Dios le hizo saber a Rehoboam que el todopoderoso los había abandonado por su conducta desleal. Se apartaron del creador y por eso ya no contaban con su protección. Ante esta situación, el regente y demás príncipes se humillan delante Dios. Por lo que alivia las consecuencias de sus actos, atenuando el impacto de la invasión.

En cuanto al profeta falso, procedía de la población de Nehelam. Se oponía a Jeremías. Lo exiliaron en Babilonia, desde esa ciudad, dirigió un escrito a Sofonías y los otros sacerdotes.

En él, condenaba al enviado de Dios, por el haber predicho sobre el exilio y exhortar a los cautivos asentarse en esa nación. Por ese motivo, alegaba que se debía poner en el cepo a Jeremías. Pero Jehová señaló que Semaya y sus descendientes no regresarían de ese exilio por predecir falsedades.

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