Cabrito significado bíblico

cabrito

Definición. El significado bíblico de cabrito, es carnero o cordero. Se sabe que es la cría de la cabra y su carne se apreció bastante en los tiempos antiguos. Por eso, es común leer en las Sagradas Escrituras frases en donde las personas las degollaban con el propósito de realizar sacrificios y ofrendas al Señor.

Por su parte, existían diversas reglas en cuanto a los usos que se le confería al cabrito. Como por ejemplo, se prohibía cocerlo en la leche de su madre y no podía inmolarse antes de los 7 días pasado el nacimiento. Además, sus tamaños eran varios y algunos de los personajes bíblicos empleaban frases sarcásticas con su nombre.

Cabe destacar, que los cabritos podían provenir de las cabras montañesas y palestinas, cuyas orejas estaban reclinadas hacia atrás y con pelaje negro. Claro que, había otras de diferente color y tamaño más grande, a estas se les conocían como excepciones y eran bastante valoradas.

El cabrito y las necesidades del pueblo

Ahora bien, los cabritos se consideraban como el alimento favorito de miles de personas. Su carne era suave, jugosa y satisfacía los requerimientos nutricionales de la época.

De hecho, usaban la leche de la madre para hacer mantequilla o queso y sus cuernos les servían como recipientes, ya fuera al almacenar el agua o el vino. Con el abundante pelo, realizaban tejidos y tiendas que les proporcionaban calor en el invierno.

Simbología del cabrito

El término cabrito también se empleó en sentido figurado y las cabras podían representarse como el símbolo de los impíos. Sobre todo, para aludir a los gobernantes o caudillos.

Mientras que, se hacía referencia a su largo pelaje y se le comparaba con el de los hombres, como podemos ver en esta cita de Génesis 27:11 'Y Jacob le dijo a su madre: He aquí, Esaú mi hermano es velloso y yo lampiño.'

En cuanto a las ofrendas, los cabritos se quemaban y servían para que el Padre perdonara los pecados.

Se le consideraba como sacrificio de comunión en donde también sobresalían los becerros, carneros y corderos. En la gran mayoría de los casos, los cabritos tenían que ofrecerse a Dios a partir del octavo día de nacidos.

Asimismo, los cabritos servían como ofrendas no solo a los particulares, sino también para toda la nación de Israel. Aquellos, no podían quitar como tal el pecado, pero representaban el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.

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