Timeo significado bíblico

timeo

Definición. El significado bíblico de Timeo, es padre del hombre ciego de Jericó que estaba en situación de mendigo. El nombre viene del griego Timáios y se traduce en español como profano, que recibe honra o que está inmundo.

Por su parte, la historia de Timeo y Bartimeo aparecen en el Nuevo Testamento, sobre todo, en el libro de San Marcos. Dado que, desde allí surgió una de las historias de sanación más importantes que realizó Jesús cuando descendió a la tierra hecha carne.

Por otra parte, el nombre Timeo también se le asignó a un sofista, quien se desempeñó como filosofo de la Grecia antigua. El cual, vivió durante los siglos I y IV y que dejó ciertos aportes que se relacionaron con el léxico de Platón.

El hijo de Timeo y Jesús

Es interesante resaltar, que Bartimeo, cuyo padre era Timeo, se le catalogó por una persona peligrosa y que no estaba cerca del camino espiritual del Señor. De tal modo, muchos estudiosos de la Biblia se preguntaron ¿Cómo era posible que reconociera a Cristo entre toda la multitud al hijo de David?

Y es que, en esos días, Bartimeo tuvo que gritar para captar la atención de Jesús. Todo ello, sin prestarle importancia a que fuese un rabino, porque quería obtener la curación de sus ojos. Sabemos que el hijo de Timeo era ciego y por esta razón, clamó en voz alta y le reconoció como el Mesías.

Entonces, en Jericó, sucedió que descendiente ciego de Timeo se encontraba sentado junto al camino y después de llamar a Jesús, este vino a él. Por lo tanto, le incitó a que se levantase, tocó sus ojos y le ayudó a recobrar su visión. Después de ello, Cristo le dijo que su fe se restauró y el hombre le acompañó en el camino.

Enseñanza de Bartimeo

Si hay algo que nos hace reflexionar respecto a la historia del hijo ciego de Timeo, es que debemos reconocer a Jesús como nuestro único salvador. Pues, cuando este personaje le dijo Mesías, ya sabía que era del linaje de David y de Abraham. Lo cual, le recordó la promesa que Dios le hizo al pueblo de los israelitas.

Aunado a ello, este relato nos recuerda que solo en Jesús obtendremos respuesta ante las necesidades de la vida. Él es el camino hacia la salvación y quien puede ayudarnos en cualquier tipo de circunstancia.

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