Siglo significado bíblico

siglo

Definición. El significado bíblico de siglo, es periodo o medida de tiempo. El cual, es un espacio de cien años. Dicho lapso temporal se conoce también como centuria, de acuerdo al calendario gregoriano. En la actualidad, transitamos el número XXI. El que, se divide entre los años antes de Jesucristo y después del mismo, una segmentación marcada por la fecha en la que habría nacido nuestro salvador.

El siglo es una unidad de tiempo muy utilizada y que resulta útil al hacer referencia a diversos acontecimientos y personalidades. Sobre todo, en las escrituras se maneja para indicar un periodo largo de tiempo o una época. Por ello, nuestro Padre Celestial está en la historia del mundo desde el inicio de la creación hasta el fin.

Siglo de hoy y siglo venidero

El siglo se conoce como presente. Se refiere a la actual era que comenzó hace dos mil años, el día de pentecostés cuando se fundó la iglesia y terminará con la llegada del mesías. Este periodo se caracteriza por estar colmado de pecados, maldad, sufrimiento, muerte. Su ideología es terrenal, humana y diabólica.

Satanás en este siglo contemporáneo, aun cuando se ató, sigue influyendo en el comportamiento malvado, egoísta y lleno de desafecto de muchos seres. Y continuará siendo así, hasta el regreso de nuestro Señor, cuando traiga con él un nuevo mundo lleno de amor y de bendición.

Este también se conoce como el siglo que está por llegar. Comprende desde la segunda venida de Cristo hasta la eternidad. Se identifica porque será infinito y todo dominio, autoridad y poder en contra de los propósitos de nuestro padre se le destruirá. Los cuerpos de los que están con el creador se les redimirá por completo, el nuevo mundo estará en su plenitud. Y el anticristo llegará al fin de sus días.

Beneficios antes que llegue el siglo venidero

Es de vital importancia resaltar, que ya estamos disfrutando de bendiciones de lo que vendrá y una muestra de ello es que Dios ya está reina en el tiempo. Tenemos el sello del espíritu santo y es la garantía de una herencia eterna. Lo que, por encima de que esté gobernando las fuerzas del mal, estas se derrotarán tarde o temprano.

El siglo nos recuerda que Dios vendrá y destruirá la perversidad. Al mismo tiempo, que sus hijos debemos prepararnos para ese momento, llenar nuestros corazones de amor, solidaridad, bondad, respeto, y otros sentimientos buenos. No solo por Dios, sino también por nuestros hermanos.

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