Sicar significado bíblico

sicar

Definición. El significado bíblico de Sicar, es ciudad ubicada en Samaria. Según los relatos del Antiguo Testamento, allí se encontró la fuente de Jacob. Sin embargo, hay estudiosos que indican que fue en Siquem, más no se sabe con certeza su lugar de origen.

Por su parte, la palabra Sicar proviene del griego Sujár, cuya traducción es falsedad o borrachera. Además, muchas personas pensaron que esta ciudad estaba colmada de corrupción, lo identifican con algunos aspectos negativos de Siquem. La cual, se menciona más de 48 veces en las sagradas escrituras y cuyos personajes importantes la visitaron, desde Abraham hasta Cristo.

La mujer de Sicar

Sucedió que cuando Jesús descendió convertido en carne a la tierra, se encontró a una noble señora que habitaba en Sicar. Se sabe que en este sitio, se desarrolló una conversación interesante cerca de una parcela que era de Jacob. Pues, desde aquel lugar se edificó un altar destinado al Señor en el que más adelante, se realizó la excavación de un pozo de agua.

Entonces, Jesús se sentó junto a la perforación de Jacob en Sicar, mientras que sus discípulos iban en la búsqueda de alimentos. Ya que, venían caminando desde lejos y necesitaban recuperar sus fuerzas. Por lo tanto, se acercó una mujer samaritana que deseaba sacar agua y el maestro le pidió que le diera de beber.

Así, se sorprendió porque en esa época, no era común que los hombres judíos dirigieran la palabra en la vía pública. Pues, existían roces con los samaritanos y se les despreciaba por ser mestizos. Siendo así, que Jesús quebrantará tal prejuicio devoto y racial.

Es por ello, que la dama procedente de Sicar demostró que tenía conocimientos religiosos y Jesús le reveló que él era el mesías, la persona con la que se encontraba conversando. Este suceso representó dicha, el Señor no se les manifestaba de esa manera a todos a su paso.

Después de que ocurrió esto, Jesús permaneció dos días en Sicar, entre los samaritanos. Predicó su palabra e hizo que otros más creyeran en él. Además, perdonó sus pecados y cambió la perspectiva de todos aquellos que le escucharon con atención.

Sicar simboliza el agua de la vida que Jesús nos ofrece para que se borren nuestros pecados y adoremos a Dios hasta la eternidad. Así como el Señor llamó la atención de ella, lo hace con nosotros a diario, porque no debemos olvidar las promesas divinas de el Salvador.

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