Pozo significado bíblico

pozo

Definición. El significado bíblico de pozo, tiene que ver con un agujero profundo que se cava en la tierra con el propósito de encontrar agua. En los tiempos de Palestina, los habitantes se acostumbraban a conseguir este valioso recurso para cultivar sus cosechas y alimentar a sus animales de pastoreo.

Es por ello, que en el Oriente Medio se realizaban perforaciones en el suelo y con el recurso que obtenían, se abastecían a las comunidades de Israel. Motivo por el cual, gozaba de gran reconocimiento, incluso por parte de Abraham, quien admitía el derecho de propiedad de cada pozo que se encontraba.

Cabe destacar, que Isaac fue uno de los personajes bíblicos que abrió un buen número de pozos y al acertar los cimientos, empleaba jarros o cubos para extraer el agua que de allí emanaba. Así como, cuerdas que le resultaban de gran utilidad a la hora de sacar sus herramientas de trabajo.

Alrededor del pozo, se creaban paredes protectoras de piedra plana que evitaban que las personas o los animales cayeran dentro y algunos de ellos alcanzaban hasta los 23 metros de profundidad.

Pozo en sentido figurado

El pozo simboliza cosas diversas dentro de las Sagradas Escrituras. En algunos casos, el término se refería a las mujeres amadas o a las esposas. De hecho, Jesús usó la palabra pozo para denotar los goces conyugales y el disfrute de vivir en pareja bajo la mirada del Creador.

Sin embargo, la palabra pozo también se utilizó de manera negativa, sobre todo, para referirse a castigos en los que se arrojarían a los impíos. Siendo el mismo, un lugar de perdición de los que no podrían salvarse los pecadores que cometieran actos sanguinarios. Así como, un sitio de enterramiento que aterrorizaba a la población.

Por otra parte, el término pozo se entendía como un juramento en donde las personas confiaban su buena voluntad ante los designios del Señor. En Génesis 21:30, la Biblia relata lo siguiente 'Y él respondió: Que las siete corderas que tomes de mi mano, me sirvan al dar testimonio de que fui yo quien cavó este pozo.'

En ocasiones, también se le llamaba Fuente porque se creía que los ángeles encontrarían el agua desde el desierto y guiarían a los caminantes y camellos que transitaban por tales senderos arenosos. En Génesis 24:19, se aprecia lo siguiente 'Y cuando terminó de darle de beber, dijo: igual será para tus camellos, sacaré agua hasta que sacien su sed'.

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