Secta significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de secta es un grupo de personas que eligen apartarse de las enseñanzas tradicionales. Estos se organizan de tal manera, que establecen su propio criterio en su forma de vivir. De cierto modo, se mantienen en secreto para poder alentar a otros a seguirlos o convencerlos de sus doctrinas.

Vídeo sobre el significado bíblico de Secta

https://www.youtube.com/watch?v=aeRJ0cTzU4o

¿Quiénes pertenecían a una secta?

Este término se utiliza en las santas escrituras en varias oportunidades para referirse a dos organizaciones que existían en la época de Jesús. Uno de ellos eran los saduceos, este grupo tenía sus orígenes en la familia de Aarón. Por eso, se sentían superiores a los demás y se separaron de los judíos por profesar un credo diferente. No creían ni en los ángeles, ni en la resurrección.

La otra agrupación se trataba de los fariseos. Estos no poseían tanto dinero como los anteriores; sin embargo, eso no les impedía destacar entre los habitantes comunes. Ellos pensaban que existía la inmortalidad del alma y el sistema de recompensas y castigos después de la muerte. Se les consideraba la más estricta de todas las ramas de judaísmo, por sus incontables normas religiosas que imponían al pueblo.

Ambas sectas eran enemigas desde sus inicios, pero se unieron para acabar con la vida de Jesús. Esto se debía a que él los desenmascaraba por sus falsas creencias y estaba llevando un mensaje alentador del reino de Dios. Estas cosas no solo atentaban contra su orgullo, sino que les restaba seguidores.

¿Por qué se les identificó a los cristianos como una secta?

Los judíos opinaban que estas personas era una facción más del judaísmo, ya que creían y seguían las palabras de Jesús. Incluso se les conoció como la secta de los nazareos y se les consideró unos herejes. Por eso, se ganaron el repudio de muchos de los que lo rodeaban. Sin embargo, cuando el Mesías estuvo en la tierra, motivó a sus discípulos a mantener la unidad en la congregación.

Los apóstoles, siguiendo este principio, advirtieron que las divisiones provocadas por las sectas (personas que rechazaban las enseñanzas de Jesús) promovían las disputas, disensión y la enemistad. Incluso seguir esta actitud divisora se cuenta entre las obras de la carne. Es por eso, que los cristianos debían evitar llegar a ese extremo o rodearse de personas así.

Cuanto Pablo le escribió su carta a Tito, le dio instrucciones para el momento en el que un hermano mostrará que quería tener su secta. Si se le llamaba la atención en dos ocasiones y no recapacitaba, debía ser expulsado de la congregación.

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