Precepto significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de precepto es mandato u orden, que hace que los súbditos se adhieran a su gusto. Los superiores, quienes realizan el precepto, deben observar que estos se realicen.

En el Torá encontramos 613 órdenes, aunque tendremos que estimar que atesoramos 10 mandamientos para someternos a la ley de Dios. Al referirnos a este término, podemos considerarlo una ordenanza que tenemos que obedecer. Es fundamental tomarlo como una instrucción que nos establecen para nuestro conocimiento. De los más importantes son:

  • Amaras a Jesucristo.
  • No tomar el nombre de Dios en vano.
  • Ir a las fiestas.
  • Honrar a tus padres.
  • No mataras.
  • No cometer actos impuros.
  • No robar.
  • No mentir.

Aunque, depende de la creencia que nos hayamos adherido, será esto posible. En cuanto a la religión judía, vemos que una de las cosas que se requiere es no comer carne de cerdo. Los preceptos se pueden tomar desde lo que hay que realizar y lo que no.

En cuanto a lo que necesitamos es obedecer, amar a Dios, honrar a nuestros padres, y asistir a la iglesia todos los domingos. De otra manera, no se puede realizar es: decir el nombre de Dios en vano y cometer actos impuros, ni codiciar cosas ajenas.

El precepto de Dios

Estos deben ser acatados por todos los creyentes, de manera obligatoria para que cada quien mantenga la compostura. Estas normas necesitan ser acatadas para evitar castigos o faltas que nos desmoralicen.

De forma espiritual, los preceptos en cuanto al modo terrenal, vemos que funcionan en los estados para reprogramar nuestra mente. Porque lo que buscan lograr las leyes es que transformemos el patrón metal que nos dirige la mente.

Tener en cuenta los preceptos

Si hay algo que hay que notar es que en el Salmo 19 vemos que hay que temerle a Dios. Pues el temor que hay que demostrarle a Dios es real, y debe perdurar siempre. Los juicios que nos ejecuta el Todopoderoso tienen que ser justos y verdaderos. Hay que tener en cuenta que todos hemos sido advertidos, y que nos espera una gran recompensa si los cumplimos.

No podemos transgredir, es decir, quebrantar un precepto u orden que se nos haya donado. Las instrucciones que nos han dado son puras y limpias, además de que son eternas. El temor a Dios es real, y no podemos dejar de evitarlo.

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