Homicidio significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de homicidio se refiere a la acción de dar muerte a otra persona, por lo general de manera violenta. Es considerado un delito, juzgado por la ley de Dios y de los hombres. Pues solo nuestro Señor, tiene la facultad o potestad de poner fin a la vida de cualquier ser.

Encontraremos, que este delito es uno de los crímenes más abominables de la historia, pies implica terminar con la existencia de otra persona. No es herir o hacer daño, sino que pones fin a la vida de uno de tus hermanos en la tierra.

En la antigüedad, el crimen de homicidio se pagaba con la muerte, como principal precepto de la ley del Talión. No obstante, con la aparición del cristianismo, estas penas fueron suavizadas y surgió la posibilidad de pagar de otra manera.

Muerte por muerte

En efecto, vemos que desde la ley de Hammurabi, se planteaba que quien diera asesinara a otra persona, debía pagar de la misma manera. Por ese motivo, nos vamos a encontrar en la Biblia, que fueron muchas las ejecuciones llevadas a cabo en la historia.

Pues la rigidez de las leyes, otorgaban al hombre la posibilidad de juzgar hasta el punto de decidir sobre la vida de los demás. El problema radica, en que en ocasiones estas leyes eran aplicadas en apariencia y usadas como venganza para deshacerse de los enemigos de la corona.

Los encargados de ejecutar al culpable de homicidio, también se convertían en asesinos. Por ello, más adelante, el cristianismo sembró en las leyes el sentido de humanidad, dando segundas oportunidades.

Por esa razón, la administración de justicia ofrece un juicio justo, donde el imputado de homicidio puede probar que lo hizo en defensa propia o de manera accidental. Entonces, la pena a pagar no es tan rígida, prevaleciendo la vida y los derechos de este sobre todas las cosas.

Primer homicidio de la historia

La Biblia nos narra como el resentimiento y envidia arrastraron a Caín a asesinar a su propio hermano. Convirtiéndose en una de las historias más injustas que encontraremos en las escrituras. Pues Abel, un joven trabajador y amante de todo lo creado por nuestro Señor, terminara de esa manera.

Por tal razón, Dios marcó a Caín, condenándolo a no ser asesinado, pues quien lo hiciera, pagaría su pena multiplicada por siete. Más adelante, vemos como Dios, escribe de modo tácito No matar, entre los diez mandamientos que entregó a Moisés en el monte Sinaí.

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