Ordenanza significado bíblico

ordenanza

Definición. El significado bíblico de ordenanza, es estatuto o designio proveniente de la divinidad. Puesto que, la palabra está ligada a las leyes que Dios desea que se cumplan en la tierra para que sus hijos alcancen la vida eterna.

La palabra ordenanza, representa algo que está prescrito por el Padre Celestial y se aplica a las costumbres morales de las personas. Así como, a las leyes de la naturaleza humana que guían el camino de la conducta correcta. Aparece numerosas veces en la Biblia, sobre todo, en las escrituras del Antiguo Testamento.

Así pues, el único con Poder para regir las ordenanzas de los hombres es Dios, otorgando un juicio que beneficia o castiga las conductas. Asimismo, la Iglesia nos asesora en este tipo de tomas de decisiones con el fin de evitar desobedecer la palabra sagrada.

Ordenanza como simbolismo

Las ordenanzas están escritas con el fin de cumplirse en la tierra. Su significado metafórico radica en la espiritualidad y en la fe de los seres humanos. Pues, no es posible llevarlas a cabo si no se mantiene una relación estrecha con el Altísimo. Asimismo, aportan gran valor al ser partícipes de una Iglesia, porque significan que sus miembros estarán dispuestos a andar por el camino correcto.

De hecho, cuando Jesús convivió con los hombres, dijo que debíamos seguir las ordenanzas que Dios estableció. Es por eso, que cada cristiano que lo hace recibe una bendición, porque está guardando los mandamientos que se decretaron desde el inicio de los tiempos.

Tipos de ordenanza

Ahora bien, existen diversas clases de ordenanza que aparecieron a lo largo de la Biblia y que es importante cumplir. La primera consiste en el bautismo con agua, destinado al lavamiento del pecado y que da entrada a la Iglesia de Dios. Luego, tenemos la santa cena, en donde, se realiza la conmemoración del cuerpo y la sangre de Cristo.

Otra ordenanza es el velo que usan las mujeres cristianas para establecer una relación más cercana con el Creador. Sin dejar de lado, la bendición de los enfermos, de los niños y el matrimonio entre el sexo masculino y femenino.

Las personas que enseñen y sigan la ordenanza divina, tendrán vida eterna y recibirán el Espíritu Santo. Sus espíritus se consagrarán a Dios, colmados de todas sus bendiciones. También, se salvarán por medio de la obediencia a las leyes que se establecieron en el Evangelio y que los hombres deben cumplir.

Subir