Libia significado bíblico

libia

Definición. El significado bíblico de Libia es 'sin lluvia'. En las Sagradas Escrituras, esta expresión designa a un país que se encontraba en la zona norte del continente africano, al oeste de Egipto. A quienes habitaban en esa región se les conocía como lu·vím, palabra que algunos traducen 'libios'. Ahora bien, si esta es una variante de leha·vím, es posible que estas personas descendieran de Cam por su hijo Mizraim.

Origen del gentilicio

Ahora bien, según la obra Antigüedades Judías, ellos pertenecían a esta línea familiar. Por eso, en algunas traducciones de las Escrituras como la Versión de los Setenta o la Vulgata Latina se utiliza el término 'libios'.

Por otra parte, en el texto hebreo se emplea el nombre 'Put' para designar a este gentilicio. Teniendo en mente esto, se puede decir que los descendientes de Put y Mizraim se establecieron en zonas contiguas al norte de África. En ese caso, el término libio podría habar de un grupo mucho más amplio.

Relevancia de Libia en la Biblia

Durante la época de los reyes de Israel, los libios tuvieron varias apariciones en las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, el Faraón Sisac capturó muchas ciudades de Judá en el quinto año de gobierno de Rehoboam. A este se le considera fundador de la dinastía de dicho grupo.

En ejércitos de la zona norte de África había libios. Por ejemplo, en el año 967 antes de Cristo, el rey Zérah de Etiopía invadió Judá, y entre sus tropas se contaban personas de este gentilicio. Ahora bien, durante la época del profeta Nahúm, Judá le pidió ayuda a Libia para luchar contra Egipto, pero esto no sirvió de nada.

Pues bien, una de las actuaciones que podría ser más relevante es en una profecía de Daniel. En ella se cuenta que este grupo se aliaría con los etíopes para seguir los pasos del ‘rey del norte’. Esto quiere decir que estarían bajo su control.

Libios en el siglo primero

Cuando el cristianismo comenzaba, también llegaron a tener relevancia personas de Libia. Por ejemplo, en el año 33 de nuestra era, durante la fiesta del Pentecostés, había judíos y prosélitos en Jerusalén, en la misma. Estos últimos eran personas convertidas al judaísmo.

En ella también se encontraban individuos de Libia y Cirene. Gracias a ello, es muy probable que algunas de ellas se hicieran creyentes, y, por tanto, terminaran llevando el cristianismo a su lugar de origen.

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