Harim significado bíblico

Definición. El significado bíblico de Harim, es nombre que llevaron algunos personajes que se registraron en el antiguo testamento. El vocablo procede del hebreo y en español quiere decir aquel a quien se destruye o que se dedica a Dios.
En primer lugar, tenemos que Harim fue el jefe de una familia sacerdotal que sirvió al templo y cuya decisión se tomó por la suerte.
Se le menciona en el libro de Nehemías alegando que Malquías fue su hijo y que junto a Pahat-moab, restauraron la torre del horno.
Asimismo, a Harim se le reconoce en los registros de las Crónicas y se le menciona como uno de los sacerdotes más relevantes que tuvo David. Se le asignó el tercer turno y a Seorim el cuarto.
Harim y los que regresaron con Zorobabel
Por otra parte, Harim tiene que ver con una familia que se devolvió con Zorobabel, contándose a los suyos como trescientos veinte.
Esto aconteció cuando los hijos de la provincia se encontraron en cautiverio en Babilonia y tenían que retornar a Jerusalén y a Judá de manera respectiva.
De este modo, Harim y otros vinieron junto con Zorobabel, Nehemías, Mardoqueo, Baana y más. Y de tal forma se contó el número de los varones de Israel. Registrándose de este modo a los de Paros, Sefatías, Ara, Elam y Zatu.
Sin dejar de lado, el conteo procedente de los sacerdotes y los de la casa de los levitas. Aunado a los sirvientes del pueblo que tenían una función preponderante dentro del templo de Jehová. Y entre estos últimos y los de Salomón, se obtuvo la cifra de trescientos noventa y dos.
Todos subieron con Harim desde diversas locaciones como Querub o Tel-mela y algunos de ellos, no pudieron demostrar la casa de los padres a las que pertenecían. En este sentido, fue complejo determinar su linaje. Es por eso, que se les excluyó del sacerdocio.
Harim y la congregación
Una vez que se establecieron en número a las personas que retornaron con Zorobabel, todos se unieron como si fueran un solo hombre.
A pesar de que había tantas cabezas que incluían a los siervos y a los animales, estaban al servicio de Jehová. Lo que, los hizo convertirse en una de las naciones más fuertes de los tiempos bíblicos.
En este sentido, estuvieron dispuestos a seguir sirviendo en el templo de Dios y a realizar ofrendas voluntarias para la casa del Creador.