Hacha significado bíblico

hacha

Definición. El significado bíblico de  hacha es herramienta cortante. Esta se compone de una pala acerada, que tiene un lado con filo y astas. En otras partes se conoce por tener un mango de madera, al que se fija un trozo con borde metálico cortante. Se usa como arma o para trabajar con ella.

¿Qué pasaba si un israelita daba un mal uso al hacha?

En tiempos antiguos, era habitual que en el pueblo saliera al campo con sus herramientas. Con estas podían hacer ciertos trabajos indispensables para la supervivencia. Entre estos están conseguir leña, esta se utilizaba en las reparaciones del hogar, la construcción de un espacio o en la cocina.

En ocasiones, las personas del pueblo hacían sus actividades en compañía de otros, ya sea un familiar o amigo. Como Jehová consideraba la vida sagrada, estableció en sus leyes que todos los habitantes debían actuar con cautela. Así se evitaba que otras personas murieran por la negligencia de su compañero.

Por eso, cada uno revisar con regularidad sus herramientas para asegurarse que estaban aptas de ser manipuladas. De lo contrario, si iban al campo y se podía ocasionar un accidente. Puede que tratando de cortar un árbol la cabeza de un hacha se salía del mango y mataba a su acompañante, este era culpable de asesinato. Aunque esto no era intencional, su actitud negligente le otorgaba mucha responsabilidad en el hecho.

A partir de ese momento, la vida del homicida corría peligro, ya que cualquier familiar del muerto podía exigir la sangre de este. Para estas situaciones, Jehová hizo las casas de refugio, a las que debían acudir. En ellas los ancianos juzgaban el hecho y de no encontrar malos motivos, se les perdonaba la vida, pero debían vivir allí hasta que el sacerdote muriera.

¿De qué forma simbólica se usa el término hacha?

En una oportunidad el pueblo de Israel se había apartado de la adoración pura. Así que Jehová decidió utilizar a los enemigos de la nación para darles un castigo por sus pecados. Ellos se convirtieron en un instrumento en sus manos. Claro está, estos pueblos no lo hacían por apoyar la soberanía del Dios verdadero o porque odiaban las cosas malas que cometían los israelitas.

Sin embargo, fueron más allá de su misión. Más bien, se complacieron en causar más aflicciones a Israel. Se creían que eran más poderosos que Jehová, quien les había utilizado para darle una lección al pueblo. Por eso, él dijo que el hacha (las naciones enemigas) no podían ser superiores a quien la empleaba para cortar (Dios).

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