Éber significado bíblico

eber

Definición. El significado bíblico de Éber es el que supera los problemas. Este término se emplea al identificar a cinco hombres que vivieron en la antigüedad. Asimismo, se usa para indicar la raza hebrea o la región que habitaban estas personas en las cercanías de Siria u Palestina.

¿Vivió Éber en los días de la torre de Babel?

La respuesta es sí. Al menos uno de los hombres que tenían ese nombre, estuvo presente cuando se 'dividió la tierra'. Este antepasado de Abrahán, era hijo de Selah y padre Péleg, Joqtán, entre otros. Según el registro de las santas escrituras, se menciona que alcanzó los 464 años.

Cuando Éber tuvo sus dos primeros hijos, Nemrod se había convertido en la persona más influyente de su época. Así que, se puso a construir la torre de Babel en su honor. Como Jehová sabía que esto representaba un acto rebelde y de idolatría, decidió intervenir al respecto. Por eso, confundió las lenguas de todos los habitantes.

Este suceso no solo impidió un acto de adoración a Nemrod, sino que las personas se agruparon según su idioma para poder entenderse. En ese tiempo, Éber tenía unos ciento noventa y un años. En el capítulo 10 del libro de Génesis, se deja ver que Sem, el antepasado de este hombre, era uno de los hijos de Noé.

A partir de su descendencia, nació Abrahán y todos los hebreos. Está claro, que de Éber no solo salió el pueblo de Dios, sino que también estaban los de Arabia y Mesopotamia. Sin embargo, ese dato permite determinar la genealogía del que provino el Mesías prometido.

¿Con quién fue contemporáneo Éber, el sacerdote?

Este hombre vivió durante el regreso de los judíos que estaban en Babilonia. Gracias a las diligencias que hizo el gobernador Nehemías, estos pudieron reconstruir los muros de la ciudad de Jerusalén y el templo.

Junto al escriba Esdras y el sacerdote levita Éber pudieron enfrentar los obstáculos que se les presentaron. Aunque la oposición vino del rey Artajerjes, los pueblos vecinos y hasta de los mismos judíos que estaban en el lugar. Ellos confiaron en que Jehová se encargaría de darles la salida.

El sumo sacerdote Eliasib, permitió que Sanbalat y sus amigos permanecieran en los lugares santos de la casa de Dios. Esto no impidió que Éber siguiera sus labores en el templo, hasta que Nehemías pudo sacar a todos los enemigos de la nación.

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