Enebro significado bíblico

enebro

Definición. El significado bíblico de enebro es un arbusto de hojas espinosas, de corteza lisa y tronco ramoso. Puede alcanzar una altura de diez metros. Sus flores tienen un color rojizo y su fruto es una baya negra, con un tinte azulado, con forma de esfera.

Características del enebro del Líbano

Esta planta se le conoce también como el abeto y ciprés. Sin embargo, el enebro real tiene otras cualidades que lo diferencian. Entre estas podemos encontrar, que su tamaño puede sobrepasar los veinte metros. Además, sin importar la estación del año, siempre tiene hojas en sus ramas.

Su altura y robustez lo hacen ideal para la construcción. Incluso durante el reinado de Salomón, mientras se construía en templo, mandó a buscar madera del enebro. Su objetivo era darle a Jehová los mejores productos y de muy buena calidad. Así que la durabilidad de esta materia prima se pudo apreciar por mucho tiempo en la casa de Dios.

Por lo lejano que se encontraba en Líbano de Jerusalén, es seguro que su costo fue muy caro, pero su calidad valía la pena. Es por eso, que lo llaman una de las glorias de ese lugar. Los habitantes de esa zona, se sienten muy orgullosos de su producción. La madera de este árbol se utilizó en la fabricación de las puertas principales del templo. Con ella también se revistió en suelo del sitio.

Esta madera era muy útil para el tablaje de las naves, quienes requerían de un material resistente en su labor dentro del mar. Por otro lado, se empleaba en los mangos de las lanzas y en los instrumentos musicales. Con esto, se garantizaba que los objetos duraran mucho más tiempo.

¿Qué rasgos tenía el enebro del Sinaí?

A diferencia de la otra especie, este arbusto tiene un tamaño menor y su apariencia es algo triste. Esta se reproduce en zonas rocosas del desierto y en peñascos. Por eso, su raíz hebrea se deriva de los términos desnudez o estar despojado. No es de extrañar que Jeremías hiciera referencia al enebro, cuando comparaba al hombre que apartaba su corazón de Jehová.

Eso se distingue mucho con el enebro del Líbano, puesto que el profeta Isaías al mencionar la restauración lo comparó con él. Con esto, se dejaba ver que el templo, como centro de adoración pura, tendría la belleza y la fertilidad que se obtiene de esta madera. En cambio, el del Sinaí se refería a un árbol solitario.

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