Casa significado bíblico

casa hogar

Definición. El significado bíblico de casa es la denominación que recibe la edificación o construcción en la que se vive. Su función se destina para la vivencia y protección familiar.

En el Antiguo Testamento la forma de decir casa era por medio de la palabra bayit, lo cual significa en hebreo un lugar de habitación.

Casas en las sagradas escrituras

El término casa en la Biblia aparece con frecuencia, pues desde tiempos remotos, es el lugar en donde moran las personas. Según los santos textos, en esos tiempos las casas no se destinaban para que la gente viviera en ellas todo el día.

En este sentido, solo se empleaban a manera de refugio contra el sol, las lluvias y otros eventos atmosféricos. Así mismo, en las noches se duerme en ellas para abrigarse del frío y los peligros de la noche.

Estos espacios no se parecían a los que se tiene en la actualidad, puesto que el edificio se hacía de un solo piso. En el cual, se ubicaba un solo espacio amplio donde se reunían para comer en algunas ocasiones y dormir.

Se construían de piedra en mayor medida, aunque otras se armaban con adobe. Sin embargo, la madera era un material costoso, que solo los pudientes adquirían.

Entre las menciones destacadas, en el libro del Éxodo se usa la palabra casa con el fin de hablar del tabernáculo. Pues, este campamento se decía que era la casa de Dios, a la cual se debían llevar los primeros frutos que se recolectaran en ofrenda.

Posterior a esos eventos, en Reyes se trasladó el apelativo a los templos, pues en un pasaje se habla de que David no pudo edificar la casa del Señor. Sin embargo, a Salomón le tomó trece años levantar su templo.

En jueces se da a conocer que el sustantivo también se asignaba para las estancias de los rituales de los dioses paganos. Un relato de Samuel hace constar que los israelitas no pudieron tener casas durante los años de peregrinación en el desierto, solo contaban con tiendas en las que se resguardaban.

Etimología de la palabra casa

En español, casa desciende del vocablo latino que se escribe del mismo modo. Este a su vez proviene del hebreo, en donde se kisá es lo que más se le acerca. Tejer y cubrir es la traducción, puesto que las primeras moradas de los hombres eran de lonas remendadas que se amarraban.

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