Berea significado bíblico

berea

Definición. El significado bíblico de Berea corresponde al nombre de una ciudad muy popular en el tiempo del Apóstol Pablo, la provincia de Macedonia. Debido a los constantes viajes que realizó a esa zona, en sus visitas misional.

La ciudad de Berea

Antes se le conocía como una ciudad de Macedonia y en la actualidad tiene el nombre de Verria y se encuentra ubicada en una expansión fértil del monte Bermión y a unos 65 KM de la localidad de Tesalónica. Era un poblado muy próspero en el ámbito comercial y político, pero no en comparación con Filipos y Tesalónica.

También, era un pueblo muy pequeño, de pocos habitantes. En su segundo viaje como misionero, Pablo se dirigió a esta región con la finalidad de difundir el mensaje de las buenas noticias del Reino de Dios.

Algunos habitantes de esa ciudad eran nobles de corazón, por lo que dieron favorable acogida a las palabras del apóstol. Además, poseía una comunidad donde Pablos y Silas difundieron el mensaje de Dios.

Predicación de las buenas nuevas en Berea

Alrededor del año 50 E.C. el apóstol a las naciones de nombre Pablo, junto a su compañero Silas, viajaron a esta importante zona y hablaron acerca de Dios en una sinagoga. Debido a la violenta persecución que tuvieron en Tesalónica, se vieron obligados a huir de noche. Pero en Berea su predicación fue exitosa.

Según lo que señala la Biblia, los judíos de esta población eran nobles y con interés y disposición examinaban las escrituras y pudieron comprender el mensaje de la Biblia. Esto dio como resultado que muchos de ellos se hicieran creyentes. Tantos judíos y los griegos que habitaban allí valoraron el mensaje de las escrituras y demostraron su fe.

Este suceso quedó registrado en el libro bíblico de Hechos, donde además se le encomia por la buena actitud de los bereanos. Pero cuando una chusma, un grupo de habitantes de Tesalónica llegaron a esa localidad, se produjo otra revuelta que obligó a Pablo interrumpir la obra y dirigirse a Atenas.

Los nuevos creyentes bereanos quedaron bajo el cuidado de Silas y Timoteo, compañeros de viaje de Pablo. En su tercera travesía, este siervo de Dios pasó por los alrededores de Berea, para ir a Macedonia y en esta oportunidad lo acompañaba uno de los que se hizo creyente en Berea. Por lo que la predicación de Pablo en este poblado fue exitosa.

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