Ard significado bíblico

ard

Definición. El significado bíblico de Ard, es personaje que figura dentro de la línea genealógica de Benjamín y cuyos registros aparecen en el libro del Génesis. Tal término viene del hebreo y se traduce en español como aquel que desciende o el que comanda.

Asimismo, se sabe que Ard fue el nieto de Benjamín y que a la par, se le caracterizó por fundar la familia de los arditas. No obstante, la raíz del vocablo suele confundirse con Adar, ya que, la grafía es bastante similar.

Bela y Ard

Ahora bien, Ard fue uno de los hijos de Bela y hermano de Naamán. De estos dos varones, surgieron familias, la de los arditas y la de los naamitas. En cuanto a su patriarca, se tienen registros en el primer libro de las Crónicas respecto a que era el primogénito de Benjamín.

Aunado a ello, el padre de Ard fue cabeza del clan de los belitas que se mencionan en los escritos de los números. Todos estos aspectos nos muestran la importancia que tenía la línea genealógica en aquella época y los altos valores morales que se transmitían por cada una de las generaciones. Las que, siempre, tenían a Dios presente en sus corazones.

Ard y Benjamín

En este caso, es importante acotar que Israel tuvo una serie de grupos tribales, la mayoría de ellos venían desde Egipto. Tampoco, descendían del mismo patriarca. Sin embargo, tenían iguales principios religiosos y eran hermanos por parte de un solo Dios.

Así pues, los doce hijos de Jacob tuvieron una misión importante sobre la tierra, una de ellas, era dejar descendencia. Tal como aconteció con Benjamín, Bela y Ard, tres hombres que sembraron su semilla por Jehová, quien para ellos en un inicio era un ser misterioso, pero que llenaba sus corazones de dicha y paz.

Del mismo modo, tanto Ard como Benjamín, tuvieron un rol importante que se relacionó con la etnia de la cual procedían.

Obtuvieron las bendiciones de Jacob y la gracia de Dios en donde auguraba el bien no solo en el número de hijos que traerían al mundo. También, en la fertilidad de sus terrenos para cosechar los frutos que les alimentarían.

De hecho, en su lecho de muerte Ard tuvo que repartir sus despojos, tal y como aconteció el día de la repartición de las tierras para las tribus de Israel.

De tal modo, a sus hijos se les implicó en los asuntos de la fe durante toda su vida, estando orgullosos del patrimonio que les dejó su padre y por recibir sus infinitas bendiciones.

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