Zereda significado bíblico

zereda

Definición. El significado bíblico de Zereda, es nombre de una ciudad de la que provenían diversos personajes antiguos.

Así lo vemos en el primer libro de los reyes, en donde, se hace mención del hijo de Nabat, un efrateo de esta zona. Y que a la par, se caracterizó en vida por ser uno de los siervos de Salomón.

Además, este descendiente de Nabat se reconoció por Jeroboán y se le catalogó como el primer rey que tuvo una participación activa en Israel.

A la hora de distinguirle de los demás, se solía emplear su lugar de residencia. Es por ello, que la palabra Zereda estuvo presente cada vez que se le nombraba.

Conviene manifestar, que el término Zereda nos viene dado del hebreo y se traduce en español como emboscada o cambio de dominio.

Asimismo, muchos suelen confundirle con Sereda en su escritura y traducción. Sin embargo, el significado sigue siendo el mismo, pese a que aparezca de modo diferente a lo largo de los pasajes y versículos de la Biblia.

Zereda y los utensilios del templo sagrado

Por otra parte, se hace referencia a la ciudad de Zereda situada en la locación del Jordán. Desde allí, se dio paso a una de las mayores obras de ingeniería de toda la historia. Y ello, tiene que ver con el templo de Jehová, hace más de tres mil años de antigüedad.

Así pues, durante el reinado de Salomón, se dio a conocer la construcción de un depósito de agua que se realizó por medio de cobre. Su capacidad de contención era enorme y dadas sus magnitudes, se le catalogó como el mar fundido.

Tales eventos ocurrieron en el distrito del Jordán, en donde se encontraba Zereda y desde allí, se mandó a fundir diversos utensilios de cobre en un molde de arcilla.

Se trató de una labor ardua que duró mucho tiempo y empeño. Sin dejar de lado, la buena destreza por parte de los hebreos que allí desempeñaron sus funciones.

La elaboración de este mar contó con una estructura sólida capaz de soportar la presión del cobre fundido y todo ello, tuvo detrás la planeación e inteligencia de Salomón.

Así lo vemos en el siguiente versículo de 2 Crónicas 4:17. 'Los fundió el rey en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Zereda.'

Una vez que se inauguró el templo sagrado, Salomón mostró su verdadero agradecimiento con Dios y le dedicó unas palabras en las que le concedió el mérito por ese trabajo de gran magnitud.

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