Zila significado bíblico

zila

Definición. El significado bíblico de Zila, es una de las mujeres que tomó Lamec, quien fue un personaje que aparece en la lista de las generaciones de Caín. A su vez, engendró a Tubal y a Naama. El nombre se traduce como sombra o refugio.

Zila y Lamec

Zila fue una de las esposas de Lamec, en conjunto con Adá. Este hombre se menciona como uno de los primeros polígamos en las sagradas escrituras y tales mujeres son descendientes de Eva. A quien, se le conoce por ser un personaje reconocido del libro de Génesis.

Por su parte, Zila se caracterizó por su belleza física y por lo bien que se ornamentaba con el uso de joyas. Podría decirse que en vida compitió por el amor de Lamec y su carácter determinado fue una de las mejores herramientas para conseguirlo.

Cuando Zila accedió a casarse con Lamec a sabiendas de que tenía a otra mujer, se sometió a los malos comentarios de la gente. Tal arreglo significó su degradación y la pérdida de su honor. Además, faltó a los estatutos del Señor, quien estaba en contra de este tipo de actos.

Pues, lo que hizo Zila era repudiable y trajo consigo más complicaciones de pecado a la humanidad. Asimismo, al Padre Celestial no le agradaban sus esfuerzos por tener una apariencia impecable para su consorte. Ya que, a Dios lo que le importa es el carácter.

La rebelión de Zila

En la historia bíblica de Zila y Adá, se habla de que  Lamec, era un pecador que cometió asesinato. Es por ello, que al relatarles sus confidencias a sus mujeres, estas se hicieron partícipes de su terrible secreto.

Así pues, Zila y Adá decidieron confesar los asesinatos que cometió su marido. Debido a que, querían rebelarse en su contra por los tratos injustos que este les propiciaba. Por lo tanto, fueron y divulgaron sus secretos para que fueran perseguidos. De ese modo, Lamec no tuvo otra opción que exiliarse con el fin de evitar la muerte.

Zila y su relación con Dios

Zila fue una mujer destinada a la perdición y al delito. En los años que compartió a su marido, quiso dominarlo y someterlo por medio de su belleza física. Vivió en pecado mucho tiempo porque su encanto femenino no era grato del Señor.

Zila no nos deja un buen ejemplo a seguir, no obedeció a los mandatos de Dios. Tampoco quiso buscarlo en búsqueda del perdón y la redención de sus pecados.

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