Vega significado bíblico

vega

Definición. El significado bíblico de vega, es tierra baja o valle, muy fértil y parecida a una llanura espesa. Tal término viene del hebreo biqeath Yerihó que se corresponde con la de Jericó. Mientras que el otro, es Abel y tiene que ver con las viñas que aparecen en los relatos del libro de los Jueces y otros.

La vega de Jericó

Se trata de un valle ubicado en una tierra próspera, en la que habitaron personajes importantes de la Biblia, como Abraham, Jacob e Isaac. Pues, el Señor prometió que les traería descendencia en un sitio con un excelente clima y que poseyera las condiciones óptimas de vida que tales hombres requerían para convivir con sus familias.

Aunque no se tienen datos precisos respecto a la ubicación de la vega de Jericó, es posible que se encontrara cerca del oeste del Jordán, a escasos kilómetros del mar Muerto. Lo que sí podemos afirmar, es que contaba con un clima de verano y se relacionaba con la localidad de las palmeras.

En cuanto a la ciudad de Jericó, se sabe que aparece numerosas veces dentro de las sagradas escrituras y que la conquistó Josué. El cual, invadió su región montañosa en donde es posible que se encontrara la vega.

Vega y la viña del Señor

Por otra parte, la palabra vega se asocia con la viña de Dios. Todo ello, tiene un sentido metafórico que nos dice que se cultiva por medio del amor procedente de la divinidad. Además, se destina para los hombres de fe, que están llenos del espíritu de Jehová.

Sin dejar de lado, que sus frutos se colman por completo de gracia y santidad. Es por esta razón, que se asocia con la relación que tiene el hombre con Dios. Pues, este debe trabajar la tierra y ser un labrador, más es imposible que ocupe su lugar.

Si el Padre Celestial quiso constituir un reino para sus hijos, es porque intervino en la tierra y se posiciona como un propietario. Mientras que, los hombres están en el deber de brindarle los cuidados más apropiados sin necesidad de cambiarle por otras deidades paganas.

Es así, como la vega de la viña nos recalca que debemos ser obedientes en todo momento al Altísimo.  No dejando de lado lo que es noble, verdadero y justo ante sus ojos. Dios tiene un proyecto divino que no debe corromperse por medio del pecado.

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