Sarepta significado bíblico

sarepta

Definición. El significado bíblico de Sarepta es casa de fundición. Era una localidad que pertenecía a la región de Sidón, lo que la hacía una población fenicia. Con el tiempo pasó a manos de los israelitas, después de su regreso del exilio babilonio. Este suceso formaba parte de una profecía dada a Abdías.

¿Por qué Elías tuvo que pasar una época en Sarepta?

Durante el reinado de Acaz, los profetas de Israel vivieron una temporada peligrosa. Eso se debía a que el monarca se apartó de Jehová y promovió la idolatría falsa. Los ritos religiosos se basaban en la veneración a los becerros, altares a deidades paganas.

La adoración al Dios Baal, se extendió con rapidez por la zona y los sacerdotes aumentaban en número cada vez más. Los porta voz de Jehová tenían la responsabilidad de advertir y condenar al rey sobre su mal proceder. Sin embargo, esta labor no era sencilla de hacer, porque el monarca y su esposa detestaban que les llevaran la contraria.

Por eso, le dieron muerte a estos hombres que solo cumplían con un servicio sagrado. Cuando Elías tuvo que decirle a Acaz que su mala conducta sería castigada. El Dios verdadero, enviaría una sequía que afectaría al reino y sus alrededores.

Después se le indicó al profeta que tenía que salir del área para resguardar su seguridad. Él debía dirigirse hasta la región de Sidón a la ciudad de Sarepta. En ese sitio, encontraría un lugar donde refugiarse y viviría con una familia que le ayudaría a cubrir sus necesidades básicas.

¿Qué milagros realizó Elías en Sarepta?

Cuando el profeta llegó al sitio, tal como se lo había informado Jehová, se encontró con una viuda. Él le pidió un vaso de agua y un poco de alimento, pero en ese sitio también sufrían las consecuencias de la sequía. Es decir, en Sarepta tenían una insuficiente cantidad de agua y comida.

Ahora bien, Elías le aseguró que su alimento no se agotaría y les daría lo necesario por mucho tiempo. Esto les permitió al profeta, la viuda y su hijo tener el sustento adecuado para vivir. Con el pasar de los años, el muchacho murió por causas desconocidas.

La mujer ante el desespero le reclamó al hombre de Dios por este sufrimiento, como si fuera su culpa. El profeta tomó al muchacho y lo llevó a su habitación en la azotea, lo acostó en su cama y después de suplicarle a Dios, este le devolvió la vida.

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