Saludo significado bíblico

saludo

Definición. El significado bíblico de saludo es el intercambio de buenos deseos y bendiciones entre dos personas que han coincidido.

En las sagradas escrituras es común ver este tipo de expresiones, con exactitud no se podría definir desde que momento se comienza a utilizar. Porque tanto en el antiguo como nuevo testamento se usan con el mismo fin.

Un saludo, podría ser dirigido hacia una persona en particular o a un grupo de individuos sin hacer distinción. Era tan usual que en ámbitos diferentes al religioso se podían llegar a escuchar en sitios como entre los marinos y parte de congregaciones políticas.

En casi todas las culturas existen y tiene particularidades. En lo que fue la civilización hebrea se le reconocía así 'shâ’al shâlôm', lo que quería decir que el señor te acompañaba.

Este iba junto con otro tipo de expresiones de afecto, como besos y abrazos. Claro que se tenían en consideración el grado de cariño y tiempo de conocer a la otra persona, para que no resultase extraño o incómodo.

Y de acuerdo con la circunstancia y el grado de respeto, el beso podría ir en las manos, frente, mejilla o pies.

La única excepción en la cual no era mal visto saludar a alguien, es que no compartiesen la misma religión. Porque se consideraba que al ofrecer un saludo se establecían lazos con otro culto.

El saludo de Cristo

Este punto es específico para el nuevo testamento. Porque luego de la llegada del hijo de Dios al mundo, es que surge aquella bienvenida de 'la paz esté con vosotros'.

Aunque era propio de los hebreos, con Jesucristo se retoma la costumbre saludar de esta manera y sin importar si se devuelve o no el mismo. Pues de acuerdo con las sagradas escrituras, es bueno decirlo porque si no es devuelto o las personas tienen mala voluntad, la bendición regresará a ti.

Durante el tiempo de Jesús, sus seguidores incluso tenían un saludo personal para reconocerse este era 'ósculo santo'.

Quizá la representación más emotiva y triste del saludo dentro del nuevo testamento, es antes del juicio de nuestro señor. Cuando Judas le vende por unas monedas de oro y se acerca a indicar quién es con un falso beso, haciendo distinguir de ese modo al Señor para que le arresten.

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