Sanidad, sanidades significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de sanidad, sanidades, es la situación de bienestar físico y hasta espiritual de un ser humano. Las enfermedades son las causantes de los desequilibrios, que alteran la salud de las personas. Por ello, tanto en el pasado como en el día de hoy, se hace necesaria la búsqueda de métodos de sanación. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida que todos necesitan, tal como Jehová lo quiso desde el principio.

Sanidad, sanidades tiene relación con el término curar, ya que este último se refiere a eliminar por completo cualquier quebranto. Por otro lado, en las escrituras se citan ejemplos de obras de sanación ejecutadas por Cristo. Una muestra de lo que hará en el venidero nuevo mundo, pero de forma duradera. Así como también, las realizadas por profetas antes y después de la venida del hijo de Dios.

Sanidad, sanidades espirituales más bien que físicas

En la actualidad, las personas acuden al médico, con la finalidad de hallar alivio a sus dolencias, a través de medicinas y tratamientos. Algunos logran curarse por completo, pero otros deben aprender a vivir con enfermedades hasta el final de sus vidas. Y ese hecho se hará presente mientras estemos en este sistema de cosas.

Pero la palabra de Dios habla de otro tipo de enfermedad, una que afecta la salud espiritual del humano. Y esto ocurre cuando nos apartamos de la guía de nuestro padre celestial. Sin embargo, podemos lograr verdadera salud espiritual, prestando atención y poniendo por obra, los mandatos de Jehová, plasmados en la Biblia. No obstante, antes es necesario arrepentirse de corazón de todos los pecados cometidos.

El verdadero sentido de sanidad perfecta

El hijo de Dios, cuando estuvo en la tierra, desplegó en gran medida su misericordia, devolviéndole la salud a muchas personas con diferentes males. Esto hizo que varios pusieran fe en que era el Mesías prometido, y hoy nos demuestra lo que hará el reino de Dios, pero a mayor escala. Cuando el mismo Jesucristo como rey dirija su atención a la tierra.

Hoy día no recibimos sanaciones milagrosas, pero si podemos ser partícipes de la curación espiritual que nos brinda el sacrificio de Jesús. Siendo posible al ejercer fe en él, y nos damos la oportunidad de conocer la palabra de Dios. Y no solo esto, cuando la ponemos en práctica en nuestra vida, veremos como la paz y verdadera felicidad invade en mente y corazón. Dándole salud y bienestar a nuestra alma.

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