Salisa significado bíblico

salisa

Definición. El significado bíblico de Salisa, es tercera parte del distrito de Efraín que se caracterizaba por ser montañoso. Por allí, pasaron diversos personajes de las sagradas escrituras que se consideran relevantes. Un ejemplo claro de ello, es el de Saúl, quien lo atravesó cuando se encontraba buscando las asnas de su progenitor.

En los escritos de Samuel, se nos indica que este hombre primero pasó por la tierra de Saalim y después por Salisa. Sin embargo, no consiguió lo que buscaba. Cabe mencionar, que la ubicación de este distrito no es tan conocida. Aunque, muchos alegan que se sitúa al noreste de Lida, cerca de una de las laderas occidentales.

Por otra parte, la palabra Salisa tiene relación con Baal, desde allí se decía que provenían algunos de los varones del Señor. Tal y como aparece en los escritos de los Reyes en donde, se nos indica que los hombres traían primicias de panes, trigos y espigas que servían para alimentar a las personas que allí se reunían.

Es importante señalar, que el término Salisa viene del hebreo Shâlishâh que se traduce en español por tierra tiple o tercera parte. Se le describe como un distrito colmado de naturaleza, montañas y amplia vegetación que servía para los animales que por allí pastoreaban.

Salisa y las provisiones de los hombres

Salisa se asocia de manera directa con aquel lugar en el que los varones de Dios se encargaron de traer provisiones a los hombres. Tales como, panes de cebada y trigo con espiga. Pues, en aquellos días se supo que había hambre en la tierra.

Asimismo, se conoce una historia en la que los hijos de los profetas colocaron una olla grande en la que prepararon potaje. Todo ello, accediendo al campo y recogiendo hierbas. Sin embargo, un hombre de Baal-salisa que el Señor bendijo, trajo al lugar panes de primicias y les dijo a los que allí se encontraba que se lo diera a la gente para que saciara su hambre.

Entonces, su sirviente le sintió curiosidad porque aquellos alimentos eran escasos y no entendía cómo alcanzarían para la multitud presente. A pesar de ello, el hombre de Salisa le respondió que tuviera fe, porque esa era la voluntad de Jehová.

Luego de eso, el siervo obedeció y todo lo que puso delante de las personas les sobró y sació sus estómagos. Siendo este, uno de los mejores ejemplos de que debemos hacer caso a la palabra de Dios.

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