Puñado significado bíblico

punado

Definición. El significado bíblico de puñado, es la cantidad de algo que puede contenerse por medio del puño. En los tiempos antiguos, el término se refería más que todo al agarrar un conjunto de cosas que desaparecían de forma fácil, como la harina con la que hacían los panes.

Vídeo sobre el significado bíblico de Puñado

https://www.youtube.com/watch?v=oLO4eVo68vg

Asimismo, la gente antigua podría referirse al puñado al momento de tomar los granos provenientes de sus cosechas. Ya que, muchos de ellos se dedicaban de lleno a las actividades agriculturas que les permitían alimentar a sus familias.

Un puñado de harina y aceite

Ahora bien, en los escritos bíblicos se nos relata una historia en donde el rey Acab figura como protagonista. Por esos días, Dios selló los cielos con el propósito de que no cayera gota de lluvia alguna.

Es por ello, que se presentó una sequía que afectó la producción de alimentos y a personajes como Elías. A quien, los cuervos le llevaban carne y pan, pero esto no le era suficiente para cubrir sus necesidades básicas.

Sin embargo, mientras el profeta estaba preparándose para enfrentar a Acab, Jehová le encomendó una tarea que le permitiría restaurar su sed y ansias de comida.

Entonces, le dijo que se acercara al poblado de Sarepta, porque encontraría a una mujer que le ayudaría. Estando en dicho lugar, Elías debilitado por el hambre, le rogó a la mujer que le trajera agua y pan.

Por ello, toma un puñado de harina de su tinaja y un poco de aceite de su vasija. Pese a ello, pidió el favor del Altísimo porque la cantidad que tenía apenas alcanzaba para ella. En seguida, fue a prender el fogón con el fin de cocer el pan y poder alimentar a Elías.

La petición a la viuda

Como podemos ver, Elías enfrentó una situación penosa en la que se sentía débil y desalentado. Sin embargo, Dios llamó a una mujer y le encomendó la misión de tomar un puñado del poco de harina que le quedaba y de aceite para proporcionarle el pan que le daría fuerza y aliento.

Es evidente que la viuda también la estaba pasando mal, sentía cansancio, angustia y a pesar de ello, quiso cumplir lo que el Señor le encomendó.

Así pues, no tuvo problema en tomar un puñado de la harina para alimentar al hombre hambriento que tocó a la puerta de su hogar.

Asimismo, Elías le dijo que no temiera, porque después de preparar el pan y una pequeña torta, tendría las provisiones necesarias para hacérsela a su hijo también.

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