Ahuzam significado bíblico

ahuzam

Definición. El significado bíblico de Ahuzam, es uno de los personajes que aparece dentro de la genealogía de Judá. Tal término proviene del hebreo Ajuâm que se traduce como toma de posición, presa o puñado. La gran mayoría de sus registros se nos muestran a lo largo del primer libro de las Crónicas.

Por otra parte, la madre de Ahuzam fue Naara y sus hermanos se llamaron Hefer, Temeni y Ahastari. Además, se consideró como el primogénito del varón Asjur, quien también fue muy importante en la tribu de Judá.

Ahuzam y Naara

Sabemos que Ahuzam fue el primer descendiente directo de Naara, una mujer que se caracterizó en vida por su lozanía y espíritu noble. A la vez, fue la joven esposa de un hombre llamado Asjur y que se registró como uno de los bisnietos de Judá, hijo póstumo de Tamar.

Por su parte, al padre de Ahuzam también se le menciona en la Biblia como el progenitor de Teqoa, aunque no figure de manera legal entre sus siete hijos. Por lo que, es posible que no estuviera presente dentro del linaje de Naara y Hela, sus dos mujeres.

Ahuzam y la genealogía de gran relevancia

Desde los tiempos antiguos, las estirpes forman parte relevante para aquellos que desean conocer su procedencia. Es por eso, que en la Biblia encontramos toda clase de escritos en los que se clasifican a los hombres según su linaje. En el caso de Ahuzam, estuvo inmerso en lo que tuvo que ver con el personaje de Judá.

Se considera así, que es una estirpe sobresaliente porque tiene que ver con el nacimiento de Jesús. Pues, algunos registros genealógicos dicen que el Mesías provendría de la descendencia de Abraham, de la línea de Judá hasta llegar al rey David.

Sin embargo, ni Ahuzam o sus parientes conocían la forma en la que se conectarían con Cristo a través de personajes que Dios concretó para que se extendieran por la tierra y plagaran su árbol genealógico. Lo que si es cierto, es que los registros de Mateo o Lucas, establecen la descendencia de Cristo por medio de la línea de Salomón y David.

A pesar de que algunas fuentes son confusas, ambos escritores dejan en claro que el Mesías no fue el hijo de José en cuanto a su orden natural. Y a la par, nos convence de que el Señor se encargó de infundirles sabiduría con su espíritu santo para que registraran de forma apropiada todos estos hechos.

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