Mendigo significado bíblico

mendigo calle

Definición. El significado bíblico de mendigo es una persona que por lo general vive en la calle. Por lo que para su sustento debe pedir limosnas, donaciones y regalos a las demás personas.

Este tipo de gente era muy común en los tiempos antiguos, puesto que no todos trabajaban, por diferentes motivos. Ya sea exclusiones de la sociedad, no conseguían pareja, los abandonaban, entre otras cosas.

Mendigos en las sagradas escrituras

El término mendigo en la Biblia se puede leer en ciertas ocasiones y se da a entender que alguien vivía de esta forma mediante otras palabras. Pues, en esta época abundaba la gente en las calles. Así pues, se podían encontrar en las orillas de los caminos, tirados en los basureros de las ciudades o en las puertas del templo.

Una de las prácticas de estos personajes es caminar por los caminos y avenidas con el fin de solicitar dinero a cualquier transeúnte.

Según los salmos, las personas rectas y su descendiente no mendigan, mientras que los malvados como Judas deben ser vagabundos. De igual modo, se expresa que Dios, por medio de su poder, puede levantar del polvo al pobre y a los mendigos.

Según las leyes judías de antes, se incluían favores para los mendigos ciegos, con el objetivo de que recibieran bendiciones. Un ejemplo de esto es Bartimeo, del cual se habla en Marcos, mientras que en Lucas se cuenta que Jesús vio al mismo mendigo junto al camino.

En Juan aparece un relato en el que el Señor se manifiesta acerca del mendigo Lázaro, al que se lo llevaron los ángeles al seno de Abraham.

Etimología de la palabra mendigo

La denominación mendigo proviene del latín mendicus, en el cual ya se le daba la connotación de un individuo pobre que suplica por alimentos y monedas. No obstante, lo que de manera original quería reflejar este sustantivo es alguien que tiene un defecto físico. Puesto que mendun es defecto en el idioma de los romanos.

En ese sentido, se veía con frecuencia que los mendigos tenían alguna condición especial por la cual no podían laborar. Así pues, muchos eran ciegos, mudos, sordos, amputados, se contagiaban de cualquier enfermedad o estaban mal de la mente.

Por tales motivos se apartaban de la sociedad y se les impedía la entrada a ciertos lugares y empleos. Algunos se apiadaban de ellos y sentían compasión. Por ende les ofrecían obsequios y les alimentaban.

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