Manoa significado bíblico

manoa

Definición. El significado bíblico de Manoa es lugar de descanso o quietud. En la mayoría de las traducciones, ese nombre se escribe Manóah. Este era un hombre devoto que le sirvió a Dios, durante la época de los jueces de Israel. Pertenecía a la tribu de Dan y vivía en la ciudad de Zorá, en la Sefelá.

¿Qué otros detalles se conocen de Manoa?

Estaba casado con una mujer que era estéril y de la que no se sabe su nombre. Sin embargo, un día un ángel le llegó con una noticia importante. Este le dijo que daría a luz a un hijo que estaría a disposición de Dios. En el tiempo de los israelitas, existían dos tipos de nazareos: los voluntarios (quienes hacían un voto por un período) y los de nacimiento (aquellos que vivirían toda su vida en esa condición).

En el caso del hijo de Manoa, el único requisito que debía cumplir era no cortarse el cabello. Mientras estuviera en la matriz de su madre, ella no podía beber licor embriagante o comer algo inmundo. Cuando la mujer le dio la noticia a esposo, él le suplicó a Jehová que volviera a enviar al ángel para recibir instrucciones sobre la crianza del niño.

Así que Dios contestó su oración y le mandó un portavoz. Él le ofreció una comida, pero más bien se le recomendó que le hiciera una ofrenda al Señor. Cuando Manoa hizo el sacrificio, el ángel se esfumó con la llama que se elevaba en el altar. Allí fue donde el hombre se dio cuenta de que este era un ser divino. Su corazón se llenó de temor, pensado que se les daría muerte, pero su esposa lo tranquilizó.

¿Qué tuvo que aceptar Manoa a petición de su hijo?

A los israelitas se les había prohibido casarse con mujeres extranjeras, para evitar que ellas desviaran a los hombres a adorar sus dioses. Así que, cuando Sansón les pidió que le consiguieran por esposa a la hija de un filisteo, estos se opusieron. Lo hacían porque sabían que eso iba en contra de sus normas.

Sin embargo, ellos desconocían que esto era parte del propósito de Jehová. A la final acompañaron a su hijo. La primera vez, no llegaron hasta la ciudad de la joven y en la segunda oportunidad, Sansón vio que había un enjambre de abejas en el cuerpo del león al que le dio muerte. La tercera vez, les ofreció la miel a Manoa y su esposa. Estos lo acompañaron al banquete preparado para ellos en Timnah.

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