Magnificat significado bíblico

magnificat

Definición. El significado bíblico de magnificat, es alabanza y palabra de un cántico que tiene relación directa con la Virgen María. Pues, lo dirigió a Dios cuando se encontraba visitando a su prima Isabel. A partir de ello, se le reza o canta en ocasiones religiosas especiales y aparece registrado en el Evangelio de San Lucas.

La palabra magnificat, se traduce como magnifica mi alma y se relaciona con la poesía que se describe en el Antiguo Testamento. Además, tiene similitud con la oración de Ana que aparece en el primer libro de Samuel y recibió el nombre gracias a la versión vulgata que da a conocer Lucas.

Cabe destacar, que el término magnificat significa belleza y alabanza. Esto se destina de manera exclusiva al Padre Celestial. En el cántico, la Virgen reconoce que solo Dios es su esperanza y salvación. Regocija su espíritu en su misericordia y agradece las bendiciones que le confiere.

Pues, el Señor la eligió para que asumiera el papel de la madre de su hijo amado que descendería sobre la faz de la tierra. Es por eso, que el magnificat engloba todo lo bueno que vino desde el pueblo de Israel hasta nuestros días.

Fundamento del magnificat

En un inicio, María recibió la anunciación del ángel Gabriel en donde supo que sería la madre de Jesucristo. Es por ello, que se le llamó magnificat anima mea domini tanto al cántico como a la oración. Desde aquí, sobresale el Kyrios que designa al salvador o al Señor y la alegría del espíritu que solo se manifiesta en Dios.

Importancia del magnificat

El magnificat tiene un papel relevante dentro de la fe católica. Pues, proclama la grandeza que caracteriza al Eterno y agradece por sus múltiples bendiciones. A su vez, sirve como medio de petición para solicitar la protección de las personas más débiles o vulnerables. Tal es el caso de los enfermos, los pobres y los afligidos.

Por su parte, el magnificat nos ayuda a entender el juicio que se realizará sobre los hombres soberbios y que se alejan del camino de Dios. Ya que, solo heredarán el reino de los cielos aquellos que tienen fe y confían en sus ordenanzas.

Con la oración del magnificat, la Virgen María nos demuestra que era fiel seguidora de la palabra del Altísimo y que siempre se dispuso a seguir su voluntad. De tal modo, quienes aún lo recitan saben que lo escrito en el Antiguo Testamento proviene de una fuente divina.

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