Fiesta significado bíblico

fiesta personas bailando

Definición. El significado bíblico de fiesta es equivalente a 'hag', que en hebreo significa danza. Se interpreta como la alegría y baile en toda fiesta de la Biblia. Sabemos que en distintos pueblos solían hacer este tipo de celebraciones, muchas se realizaban en conformidad con las estaciones del año.

Pues siempre hemos visto en la historia que las fechas festivas son determinadas por acontecimientos históricos. Esto ocurre con el simple fin de recordar y venerar a nuestro señor Jesucristo, también para que logre ser apreciado por las nuevas generaciones.

La sucesión de las estaciones marcaron el ritmo de vida en la antigüedad, de estas depende la organización de las fiestas. Puesto que todas tomaron un camino religioso, incluso aquellas que no eran de origen campesino. Aun así, las reuniones de la antigüedad mantuvieron un carácter alegre y de factor constructivo por la cultura e historia del pueblo.

Fiestas bíblicas

Una de las fiestas más frecuentes era el descanso semanal después del sábado (Génesis 2:2-3). Además, cada año se celebra la Pascua, Año Nuevo, las primicias, la expiación, entre otras. Y gracias, a las estaciones se conmemora la luna nueva. Asimismo, con el pasar de 7 años se festeja el año sabático y cada 50 el año jubilar. En (Levítico 23-25) recoge toda la información de la mayoría de las fiestas bíblicas.

En general las fiestas de la Biblia se repetían cada año, sin embargo, vemos que para los varones hebreos no fue así. Puesto que estos se reunían 3 veces al año por festejar las 3 fiestas de la cosecha. Una era dedicada a los panes sin levadura (que seguía luego de la cena de pascuas). En otra se celebraba a partir de enero la cosecha de cebada. 50 días más tarde culminaron con la festividad del trigo.

Además de la fiesta de los sábados semanales ordenados por el mandamiento. Estos periodos festivos constituyeron una parte importante del verdadero culto a Dios. Quién prescribió los datos mediante Moisés para observar a su pueblo Israel.

A pesar de que las mujeres no tenían la obligación de asistir a las fiestas a comparación de los hombres. Se sabe de algunas que sí acudieron, como Ana, la madre de Samuel. Incluso, los creyentes amantes de Jesús iban todos los años a las fiestas de Pascua en Jerusalén. Estas personas no podían asistir con las manos vacías, en su mayoría se presentaban con algún don que Jehová les hubiese concebido con gratitud.

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