Denario significado bíblico

denario

Definición. El significado bíblico de Denario, corresponde al nombre de una moneda utilizada en la antigüedad por los romanos. Se conoció como la base del sistema monetario de esa época.

Historia del Denario

Su origen se produjo en el año 268 a.C. y con el transcurrir del tiempo, en el año 212 a.C. era la moneda referencial. Esta era de plata y su peso alcanzaba unos 3,85 gramos. Tal parece ser que cada mandatario establecía un peso a la moneda. Por eso su valor se devaluó al pasar el tiempo.

En la actualidad se traduce en 0,74 dólares. La moneda tenía una imagen en su adverso. Antes eran representaciones de las deidades romanas. Con el tiempo llevaban la esfinge de personajes de autoridad y emblemáticos de su cultura. Por eso, en periodos bíblicos, el Denario tenía la figura del gobernante de aquella época, César.

Debido a ello, los judíos la utilizaban para pagar el impuesto que se les exigía. El Denario constituía la moneda de plata legal. Era usada en toda la parte occidental del imperio de Roma. Además de la región de Palestina y Siria, donde también se empleaba, el statér, el didracma, entre otras monedas, cada una con un valor respectivo.

Referencias del Denario en la Biblia

En una conversación que Jesús tuvo con algunos discípulos de los fariseos, les preguntaron si era correcto pagar el impuesto. A esto, el hijo de Jehová les respondió que si era su obligación hacerlo, ya que la moneda tenía la imagen del regente de ese entonces. Por eso, debían dar a César, lo que le corresponde y a Dios, lo que es de él.

Además, el Denario era la paga de una jornada laboral. De allí que Jesucristo lo empleó en una de sus ilustraciones acerca de un hombre que contrata obreros para trabajar en su viña. De ese modo les destacó a sus discípulos sobre el privilegio que tendrían. Asimismo, lo utilizó en la parábola del buen Samaritano.

En el último libro de la Biblia se menciona la expresión para referirse a una condición extrema de hambre que habría y el costo de los alimentos. Judas Iscariote hizo mención del Denario, cuando ve a Marta derramando el aceite perfumado sobre Jesús.

Aquella acción le causa incomodidad y señala que debía venderse en 300 Denarios en lugar de desperdiciarse. Eso equivalía al salario de todo un año. Lo cual demuestra las intenciones poco honradas de ese hombre, porque tenía a su cargo la caja de contribuciones.

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