Cuadrante significado bíblico

cuadrante

Definición. El significado bíblico de cuadrante, es moneda de origen romano que valía 2 leptones. Su peso podía variar entre 1 a 3 gramos y se elaboraban de materiales como el cobre o el bronce.

Si bien al cuadrante se le consideraba la moneda de menos valor, se utilizaba bastante en el comercio y entre los pobladores. A partir de allí, surgió la expresión que conocemos hoy en día que dice que hay que pagar una deuda hasta el último centavo.

Asimismo, el cuadrante equivalía a casi cuatro gramos de plata, de la que empleaban los jornaleros. Fue parte significativa del sistema monetario y dio paso a la creación de nuevas monedas más grandes y con mayor alcance económico.

El cuadrante en los tiempos de Cristo

Aunque el valor del cuadrante no se consideraba muy elevado, su contenido en bronce era atractivo. Además, se le asociaba con el denario, una moneda muy similar. Por su parte, el único que tenía la autoridad para acuñar medidas a los sistemas de cambio monetario, era el emperador de Roma.

En los tiempos de Jesús, sobresale la figura de Octavio, Augusto y Tiberio. Estos hombres acuñaban monedas como el cuadrante, las que, servían para que el pueblo pagara los impuestos. Sin embargo, había otras más relevantes, bien fueran el aureo, el quinario de oro o el As.

En cuanto al cuadrante, era la cuarta parte del As y se le comercializaba en la zona de Judea y a sus alrededores.

El cuadrante y la influencia del dinero

Si bien el cuadrante era una moneda con baja denominación, reunida en grandes cantidades permitía adquirir comida, ropa y numerosos bienes materiales. Así pues, cumple el mismo rol que el dinero moderno en la sociedad, en donde, existen ciertas limitaciones.

Un buen ejemplo es que las personas antiguas podían comprar con el cuadrante lo que desearan. Pese a ello, las cosas más significativas de la vida son gratis. No es posible adquirir la paz o la felicidad con riqueza, mucho menos si se aleja de la voluntad del Padre Celestial.

Es por eso, que la Biblia nos enseña que el amor a lo material es la raíz de todos los males que se presentan en la humanidad. Convierte a los hombres en seres codiciosos, ambiciosos y que se distancian cada vez más de los estatutos del Señor. Así pues, conviene reflexionar y pedirle al Altísimo que nos aleje de la obsesión que podría separarnos de su presencia.

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