Campo, campesino significado bíblico

campesinos reposando campo

Definición. El significado bíblico de campo, campesino, proviene de la palabra hebrea 'sa-dhéh' que hace referencia a un área de verdor silvestre. El término griego 'a-grós' quiere decir un campo cultivado, donde pueden realizarse actividades de siembra y caza, entre pasto, prado, arbolada, zonas montañosas y colinas. Sus habitantes conforman un pueblo dentro de un territorio definido y se dedican de manera exclusiva a las labores de su tierra.

El campo suele tener una discordancia con la ciudad, pues el entorno rural cuenta con rasgos muy distintos a la cultura de una capital. En la antigüedad se necesitaba tener a los animales domésticos vigilados para que no anduvieran en las comarcas vecinas. Era común que las superficies estuviesen delimitadas por plantaciones de trigo de baja calidad. Así resguardaban los cultivos del ganado y de las propagaciones de incendios de un sembradío a otro.

Los campesinos como Jesús solían caminar por senderos, el Hijo de Dios y sus discípulos atravesaban las huertas sin pisar las plantaciones. Es posible que él se haya referido a esto en parábolas como la ilustración del labrador. En ella narra que los granos cayeron en el camino mientras los esparcía y las aves llegaron a comerlos.

El campo y el campesino en la Biblia

En el libro de ‘Rut’ existe un relato que se sitúa durante la recolección de la cebada y el trigo en los terrenos. Rut era una aldeana pobre que espigaba detrás de los que cogían la cosecha. Ella se casa con Booz y se confirman ante el pueblo y los ancianos como una familia, base importante de la cultura campesina.

En las sagradas escrituras suelen tener protagonismo estos ambientes agrícolas y sus cultivadores. Por ejemplo, los profetas que fueron campesinos como Isaías, Miqueas y Amós, pues Cristo instauró una tendencia entre ellos. Galilea, la tierra de la que provenía el Señor, se regía por la labor del campesinado.

De allí que Jesús predicó sus enseñanzas con parábolas en las que a manera de metáforas habituadas en el campo, da a conocer su palabra. En una ilustración se cuenta que el Hijo de Jehová en la tierra sembró una semilla en su huerto. Entonces, cuando se hizo de noche, el enemigo entró a su jardín y esparció malas hierbas sobre él.

En cuanto las plantas comenzaron a crecer, el Amo notó la presencia de la maleza, pero no permitió que arrancaran su siembra. Si no que esperó a que se desarrollaran para diferenciar el trigo bueno de la maraña y así removió toda impureza.

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