Codicia significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de codicia proviene del latín 'cupiditia' y se refiere al deseo excesivo, ambición sin límites de poseer bienes materiales. El término engloba la avaricia del hombre por las riquezas, el egoísmo y el amor por el dinero. Es la necesidad radical de adueñarse sin conseguir estar satisfecho, se considera un vicio mundano carente de valor espiritual.

La palabra se asocia con varios vocablos que se pueden emplear como semejantes dependiendo del contexto. Por ejemplo, 'beṣa' que representa 'ganancia deshonesta', 'pleonexia' involucra 'tener más de lo que se posee' o 'filarguria' se traduce a 'descontrolado amor al dinero'. Todos ellos sinónimos del pecado capital, causantes de desgracia y destrucción en el mundo, también puede ser visto como idolatría.

La codicia es propia de personas envidiosas, una de las características que resalta en ellas es que actúan con narcisismo. Otros rasgos son el carácter ego centrista, la falta de empatía, capacidad de manipulación y la insatisfacción consigo mismos y sus pertenencias. Los codiciosos son adictos a acaparar, no ven límites cuando buscan obtener más, lo que los termina ligando a delitos, crímenes y más impiedad.

¿Qué dice la Biblia de la codicia?

En algunos pasajes de las sagradas escrituras se hace alusión a que no se puede caer en dichas prácticas paganas. En el libro del 'Éxodo' se remarca a los fieles que no se debe codiciar la casa o la mujer del prójimo. Pablo invita a los ricos a que no se confíen de sus riquezas, en ellas no hallarán seguridad, la única verdad se encuentra en Dios.

La palabra de Cristo condena a quien desea los bienes ajenos, los profetas proclaman estar en contra de estas maneras de proceder. La codicia consume el deseo de vivir, ya que no se está en gracia, sino preocupado por satisfacer lo insaciable. El evangelio incita a que se siga el ejemplo del desapego de Jesús, que se tome como modelo del buen obrar.

La Biblia advierte de ceder a estas tentaciones, el Hijo de Dios dice en sus parábolas que hay que guardarse de toda ambición. Explica que la existencia no se basa en lo que uno almacena, pues la abundancia no tiene origen en los tesoros de la tierra. Se debe buscar servir al Señor antes que ir detrás del poder, siendo insensato no se podrá forjar relación con el Santísimo.

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