Beltsasar significado bíblico

beltsasar

Definición. El significado bíblico de Beltsasar, procede de un vocablo arcadio que, traducido, quiere decir, protege la vida del rey. Es un nombre de origen babilonio, de la principal deidad de esa región.

¿Quién fue Beltsasar?

Se conoció con esa designación, un siervo de Dios, llamado Daniel. En el año 617 a.E.C., lo sacaron de Babilonia. Allí, el funcionario de la corte, le dio ese nombre. Se cree que dicho apelativo tiene que ver con una abreviatura del nombre de un dios pagano. En ese caso, el de los babilonios, Bel. Esto se confirma por las palabras que mencionó Nabucodonosor.

Referente a la denominación, señaló que corresponde, de acuerdo, a su deidad. Por lo que no armonizaba con el nombre dado por sus padres, alusivo a la adoración verdadera. El apelativo Beltsasar, tiene relación a las imágenes falsas e indicaba que estas habían subyugado a Jehová, el Dios de Daniel.

Pero Daniel se mantuvo firme a la adoración pura del Dios verdadero, Jehová. No actuó conforme a la manera de los habitantes de esa nación y tampoco rindió culto a los ídolos paganos. No se contaminó con las prácticas que tenían muy arraigada los babilonios.

Beltsasar bajo el dominio de Babilonia

En vista de su exilio en un país que no adoraba al todopoderoso, era necesario que él adoptara la forma de conducta de ese lugar. Vez tras vez, lo presionaban para que dejara de servir a Jehová. Esto muestra el hecho de que le cambiaran el nombre a Beltsasar. El objetivo, era naturalizar a Daniel.

En tiempos de la Biblia, era usual que le asignara un nuevo nombre a alguien. Sobre todo, para señalar un acontecimiento importante en la vida de esa persona. Esto además reflejaba la autoridad y dominación que tiene una sobre otra, a tal punto de cambiarle el nombre.

De modo que se apartara de la adoración a Jehová y prepararlo para cumplir funciones del gobierno. Pero durante su estadía en aquella región, mantuvo su fe y lealtad al creador. Se hizo un buen nombre hasta el punto de que los mismos babilonios, siguieron llamándolo por su nombre original, Daniel.

Al principio, el rey Nabucodonosor se dirigía a él, como Beltsasar, para engrandecer a sus ídolos. Pero debido a la interpretación acertada de su sueño y el poder del Dios de Daniel, al librarlo de los leones y el horno ardientes. Este rey comenzó a llamarlo, Daniel. Demostrando que sus divinidades, de nada, sirven.

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