Apariencia significado bíblico

apariencia

Definición. El significado bíblico de apariencia, es aspecto o atributos de una persona. Se trata de todas aquellas características físicas que son visibles a los ojos del espectador.

En el Nuevo Testamento, Jesús les decía a sus seguidores que no juzgaran por la apariencia a sus semejantes. Ya que, criticar o burlarse de alguien por la forma en la que vestía o se veía, no era agradable ante los ojos del Padre.

Podemos observar la palabra apariencia en la Santísima Trinidad. Primero, cuando el Espíritu Santo baja a la tierra y adquiere la forma de una paloma. Luego, con Jesucristo que se transforma en carne y adopta un aspecto físico.

Sin embargo, del Padre Celestial nunca se conoció su rostro o apariencia porque siempre se mostraba como una figura luminosa a los antiguos profetas. De hecho, Jesús les dijo a los hombres que no era necesario ver a Dios porque bastaba con que tuvieran fe, así fuese invisible a los ojos.

El engaño de las apariencias

Jesús nos dice que con la misma vara que medimos seremos juzgados. Esto significa, que no debemos mirar mal a los demás por su apariencia. Es muy común que las personas critiquen a sus semejantes por la forma en la que visten o por cómo lucen. Pese a ello, muchas veces los conceptos están mal.

Es posible que un hombre que no sea de corazón puro y del agrado de Dios, se vista de traje y corbata y las personas crean que se trata de alguien recto. Es por ello, que no debemos fijarnos en la apariencia física antes de emitir una opinión.

Lo que algunos desconocen, es que detrás de cada apariencia se esconden aspectos tanto positivos o negativos. La mejor forma de presentarnos hacia el Altísimo, es por medio de nuestros actos. Tal como aparece en el siguiente versículo de Romanos 2:16 'Y el día en que Dios juzgará por Jesucristo, será los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.'

¿Cómo presentar nuestra apariencia ante Dios?

Lo primordial, es que te centres en tener un corazón puro y noble. Recuerda que, todos seremos juzgados y ante un juez es imposible mentir. Dios lo sabe y lo observa, a él no le importa la condición de tu apariencia física.

Las personas que viven de la apariencia no son gratas para el Señor, pues, suelen ser hipócritas, como sucedía con los fariseos. Tampoco vale menospreciar a nadie por su aspecto.

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