Abrek significado bíblico

abrek

Definición. El significado bíblico de Abrek, es término que indica que un hombre debe doblar su rodilla ante otro. De tal forma, su connotación no cuenta con un contexto positivo, sino más bien, oscuro. De hecho, algunos eruditos lo identifican como una palabra que sugiere atención, cuidado o que se debe rendir homenaje a alguien.

Cabe destacar, que Abrek viene del hebreo abrêk y representa un título honorífico que tiene que ver con el rapto de José cuando se encontraba en Egipto. Esto, podemos apreciarlo en el siguiente versículo del Génesis 41:43 'Entonces le hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!'

Simbolismo de Abrek

Si bien es cierto, la misión de los profetas en los tiempos antiguos consistía en dar a conocer esos acontecimientos que se efectuarían antes y después de la llegada de Cristo. Es así, como vemos la historia de José que se refleja por medio de la palabra Abrek.

Pues, sus hermanos le tenían celos y por ende, decidieron convertirlo en un esclavo y luego prisionero en Egipto. Sin embargo, este hombre se consideró victorioso de las vicisitudes de la mano del Señor. Ya que, el día que salió de la cárcel, todo cambió para bien. Se reemplazaron sus vestidos por el lino más fino.

También, se le llamó gobernador de Egipto y su cuello y manos se adornaron con los más bellos collares y anillos de oro. Los que antes pertenecían al faraón, pero que ahora eran de José. Asimismo, la inscripción Abrek figuró delante de su carro e indicaba la frase Doblad la rodilla.

De hecho, la dicha de José fue tan buena, que el faraón decidió entregarle a su esposa y le confió toda la autoridad de su país. Tales hechos nos hacen reflexionar respecto a la vida de Cristo, quien enfrentó grandes martirios, pero al final, el Padre Celestial le recompensó con creces.

José y su ejemplo

Como podemos apreciar, José mereció que la palabra Abrek se mencionara a su paso. Y es que, este hombre encontró el odio de los jefes del pueblo y de sus hermanos por ser tan grato ante los ojos del Señor. Pese a ello, sabía el destino que le esperaba. Tal y como lo dijo Jesús, debemos padecer antes de obtener el premio por nuestro sacrificio.

El camino del Señor está repleto de pruebas que más adelante, se sostienen en gozo. Sobre todo, si somos obedientes, leales y fieles a sus promesas.

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