Zofar significado bíblico

zofar

Definición. El significado bíblico de Zofar, es amigo de Job, quien, en compañía de Elifaz y Bildad, le consoló en sus aflicciones. El nombre se traduce como el que gorjea o gorrión cantor y provenía de Naama. Es por ello, que los demás le llamaban el naamatita.

Por su parte, Zofar sobrevino de su lugar de residencia con el fin de ayudar a Job cuando se encontraba atravesando problemas. Fue el tercero en hablar y le propuso encaminar su vida hacia el Señor y dejar las prácticas pecaminosas que lo condenarían al infierno.

Aunado a ello, la Biblia nos dice que Zofar fue un hombre paciente. Sin embargo, después de emitir sus palabras desistió de su propósito. Pues, Dios le dio unas ordenanzas y le pidió a él y a sus amigos que realizaran un sacrificio para que Job llevara a cabo una oración por ellos hacia el cielo.

Las acusaciones de Zofar

Por otro lado, Zofar el naamatita se dirigió a Job con un tono violento. Le dijo que asumiera la culpa de sus pecados y que se arrepintiera hacia el Señor. Y es que, este hombre se consideraba como un pecador arrogante que no estaba consciente de su falta.

Es por eso, que Zofar le recalcó que el único modo de liberarse del castigo y escapar a la condena eterna, era por medio de la culpa por sus pecados. Pese a ello, Job no estaba dispuesto a renunciar a su inocencia de manera tan simple.

Entonces, Zofar tuvo que ser más duro en el trato, a diferencia de Elifaz y Bildad, los otros amigos de Job. Quienes, eran más corteses y amables a la hora de hablar. Por lo tanto, decidió atacarlo, alegando que merecía un castigo más duro y que no tuviera contemplación por parte del Señor.

Zofar era un hombre recto de conducta, pero un poco arrogante. Esto se evidenció en el discurso que realizó hacia Job. Pues, siempre tenía una respuesta, sabía que emitir desde su boca, pero se le consideró como insensible ante la situación que enfrentó su amigo.

Zofar y su relación con Dios

Cuando Zofar acusó a Job, demostró que el Padre lo ve y lo sabe todo. Le dijo que tuviera cuidado de sus acciones y que no ocultara sus malas obras. Dado que, para el Eterno, está a la vista e incluso, sus pensamientos, se conocerían por Él, dándose cuenta de sus pecados.

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