Tirsa significado bíblico

tirsa

Definición. El significado bíblico de Tirsa es complacerse y aprobar. En las santas escrituras la podemos encontrar como el nombre de una de las hijas de Zelofehad que quizás signifique 'sombra, Refugio del pavor'. También aparece como ciudad cananea que fue invadida por Josué. Posterior al rey sabio Salomón, esta región se convirtió en el primer gobierno de Israel.

El apelativo Tirsa se colocó a una de las cinco hijas de Zelofehad

Esta familia era de la tribu de Manasés, contemporánea de Moisés y Josué. Su padre murió durante los cuarenta años en que erraron por el desierto, no dejando prole varón, solo cinco hijas: Mahlá, Noá, Hoglá, Milcá y Tirsa. Todas ellas ingresaron a la Tierra Prometida. Sin embargo, aquel escenario especial causó inconvenientes con relación a la herencia que había dejado al morir.

Cuando las hijas de Zelofehad entre ellas Tirsa pidieron la porción de la tierra de su padre, Moisés presentó su asunto ante Jehová. El fallo judicial de Dios fue que como no había hermanos, les tocaba recibir el legado de la familia. Más adelante se acordó que tendrían que contraer matrimonio con personas de la tribu de su padre. Esto es con el objetivo de que la herencia persistiese dentro del linaje.

Esta decisión es significativa, ya que en ese tiempo solo los hombres podían recibir herencia, pero vemos como el creador decidió ser flexible. De hecho, fue aún más lejos, hizo de la excepción una norma. Le reglamentó a Moisés en Números 27:6-8: 'En caso de que cierto hombre fallezca sin tener descendencia masculina, ustedes entonces han de hacer que su herencia sea dada a su hija'.

¿Fue Tirsa una ciudad de Samaria?

Los descubrimientos arqueológicos certifican que, si lo fue, inclusive suelen asemejarla con Tell el-Farʽah, que se encuentra a unos 10 kilómetros al norte-noreste de Siquem. Dirigidos por Josué, los hebreos vencieron al gobernador de Tirsa, y, siglos más adelante, Jeroboán, el primer emperador del reino nórdico, trasladó su morada a esta ciudad.

Se cree que Tirsa siguió siendo la capital del dominio durante los mandos de Nadab, el hijo de Jeroboán, y de sus cesionarios Baasá, Elah y Zimrí. Este último se mató en Tirsa cuando Omrí capturó la ciudad. Luego de presidir en Tirsa por seis años, Omrí construyó Samaria y la formó su capital. Más de 140 años posteriores, Menahem, un habitante de Tirsa, asesinó a Salum y llegó a ser monarca de Samaria.

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