Sed significado bíblico

sed

Definición. El significado bíblico de sed se refiere al ansia de beber líquido debido al instinto básico humano. Este término proviene del hebreo 'pssamé' que significa 'tener sed'. Por tanto, esta es una sensación física dolorosa por falta de líquido en el estómago.

Padecer de sed se reconoce en las tierras azotadas por la sequía. De hecho, esta palabra aparece con frecuencia en la Biblia. Desde la época nómada, los pozos han sido tesoros de los clanes de pastores, y su posesión es a menudo motivo de sangrientas disputas. Podemos ver que esto ocurrió en la sagrada escritura con los beduinos en el desierto (Génesis 25).

La sed aparece en la historia de Agar y Amiel (Gén 21:15-19), en la peregrinación de los israelitas por el desierto. También en las andanzas de Sansón y otros personajes bíblicos. Entre los oráculos, la sed es el saldo negativo y fatal de la prosperidad simbolizado por el fluir del agua. La tierra sedienta es un mundo deshabitado y con huérfanos malditos.

¿Qué significa tener sed en la Biblia?

Dar de beber al que tiene sed agrada a Dios (Isaías 14:21; 32:6 y Proverbios 21:25). Esto se debe a que es una expresión del amor cristiano que determinará la suerte del hombre en el Juicio Final (Mateo 25,35). Puesto que dice Jesús colgado en la cruz exhausto 'Tengo sed' (Juan 19,28-30).

Nuestro señor Jesucristo tenía sed de los terribles dolores de la corona de espinas en la cabeza, y de las heridas de la piel. Además de la tensión que sus brazos y pies tuvieron que soportar. Independientemente de si su cuerpo necesitaba agua para beber o no, Jesús expresó esta necesidad de cumplir las profecías.

Luego entregó su alma, y ​​tan pronto como murió, un soldado lo apuñaló con una lanza, sangre y agua brotó de su costado. La sangre es el don que Jesús dio en la cruz, que él mismo dio por amor a todos. Por tanto, el líquido representa la vida nueva en el alma. Es así como la sensación de sed va acompañada de un fuerte anhelo.

Quizás el texto más famoso sobre la sed en el sentido divino en el Antiguo Testamento es el Salmo 2:42. Dice 'Mi alma tiene sed del Señor'. Y en el Nuevo T. Mateo 5:6 ‘Felices los que aguantan hambre y sed de justicia, porque a ellos los saciaran’.

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