Rebusco significado bíblico

rebusco

Definición. El significado bíblico de rebusco es la actividad que realizan las personas de buscar y recoger. Así se obtiene el fruto dejado por los trabajadores en los campos de cosecha. Esto se efectúa una vez que se termina la recolección. La ley que Jehová le dio a Israel indicaba que no debían segar por completo las orillas de las cosechas, con la finalidad de dejarlo a los pobres.

¿Quiénes tenían derecho al rebusco?

Jehová sabía que a pesar de que los israelitas estaban en una tierra que manaba leche y miel, algunas personas podían caer en una mala situación. Por eso, buscó la manera de asegurarse que nadie pasara hambre, mientras otros tenían en abundancia. Así que dio las instrucciones de no segar todo el campo, ni buscar los rezagos de las viñas, repasar las ramas del olivo vareado.

Incluso, si algún trabajador olvidaba una gavilla, no se debía devolver a buscarla. La razón era que estos alimentos lo tomarían por las personas que no tenían tierras para sembrar, al residente forastero, el afligido, al huérfano o las viudas. Estos individuos se encontraban en desventaja en comparación con los demás, por eso el rebusco les ayudaba.

Con esto, se lograba compensar a todos aquellos a quienes estaban pasando por una desgracia. Además, les recodaba a los dueños de las cosechas que debían ser agradecidos con Dios y ser generosos con sus hermanos y con los extranjeros. De esta manera, podían seguir contando con la bendición de Jehová.

¿Quién se benefició del rebusco?

Noemí, era una israelita que, junto a su esposo y sus dos niños, se mudó a Moab debido al hambre que azotaba a su nación. En este lugar sus hijos se unieron en matrimonio con mujeres de esa región. Luego todos los varones de su casa murieron. Al quedar viuda, se sintió tan amargada que decidió despedir a sus hogares a sus nueras y volver a su tierra.

Aunque Orpá si lo hizo, Rut la siguió hasta Israel. Estando en este sitio, su nuera salió a participar en la obra del rebusco para obtener algo que comer. Ella llegó al campo de Boaz, un familiar de su esposo, quien tenía el derecho de su recompra.

Cuando el hombre vio la actitud tan generosa de esta mujer, decidió casarse con ella y devolverles la alegría a estas dos damas. Ellos tuvieron el privilegio de ser antepasados del Mesías.

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