Iris significado bíblico

iris

Definición. El significado bíblico de iris, es disco redondo y membranoso que se encuentra en el ojo tanto de los animales, como de los seres humanos. Se trata de una parte del cuerpo muy blanda y delicada que se caracteriza por darle color a la pupila, entre otras funciones.

Los anillos del iris

Desde los tiempos antiguos, las personas comenzaron a notar que el iris de sus ojos era de diferentes colores. Así como, que cada uno de ellos era único. De tal manera, se apreciaban diversos anillos, bien fueran azules, grises o blancos y que se posicionaban alrededor de la córnea.

Es por ello, que muchas de las personas de los tiempos bíblicos, pensaban que si tenían los ojos de varios colores estaban enfermos. Sin embargo, las variaciones del iris eran normales y no debían confundirse con ningún tipo de padecimiento derivado de la córnea. Es solo que, en esas épocas, los avances médicos no se conocían como lo hacemos en la actualidad.

De hecho, la única causa de preocupación que podría darles el iris a las personas, era cuando sus anillos variaban de color en jóvenes o niños. Lo que podía traer consigo problemas de salud que en términos generales, no eran de gravedad. Mientras que, esto era algo común en los adultos mayores que llegaban a una edad senil.

El ópalo y el iris

Por su parte, la palabra iris tiene relación directa con un ópalo noble que se encuentra bajo la tierra. Para realizar su búsqueda, las personas exploraban y cavaban desde años inmemoriales.

Sin embargo, esta valiosa gema parecida a un arco iris, se hallaba más que todo en las montañas abiertas que contaban con fisuras. Asimismo, se les considera una de las más bellas del mundo y que reflejaba una diversidad de colores a la luz.

Es por ello, que al ópalo o iris, se le aprecia como a una piedra preciosa cuyo descubrimiento se limita, porque no se da en todos los países. Además, hay algunos que no son relevantes y no reflejan colores o no poseen valor monetario. Un aspecto que trae frustración en los excavadores.

Cabe destacar, que cuando se coloca esta bella gema cerca de una fuente de luz, resplandece con los diferentes colores propios del arcoíris. Por lo que, produce destellos gracias a las pequeñas esferas de sílice y gel que componen su interior. Todo esto, nos recuerda la grandeza y el poder del Creador cuando edificó su obra sobre la tierra.

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