Epístola a los gálatas significado bíblico

epistola a los galatas

Definición. El significado bíblico de Epístola a los Gálatas es la carta  dedicada a las congregaciones de Galacia. Su autor fue Pablo y la escribió en griego. Por eso, el libro pertenece al Nuevo Testamento, junto a otros escritos que elaboró hacía otras congregaciones del siglo primero.

¿Por qué se dice que la Epístola a los Gálatas es autoría del apóstol?

La razón principal para hacer esta afirmación, es que en su primer versículo se identifica a este hombre como su escritor. Por otro lado, en otros pasajes del libro aparece su nombre, también él se refiere a sí mismo en primera. Además, hay una porción donde se describe la conversación que tuvo y otras experiencias personales. Algunas de estas vivencias son: su 'espina en la carne', que aparecen en otros libros.

Aunque la mayoría de las epístolas de Pablo, fueron escritas por un secretario, él dice que menciona que eran hechas con su propia mano ¿Por qué? Esto se debe a que el contenido expresaba sus ideas y no las de su ayudante, además tienen un toque autobiográfico.

¿A quién estaba dirigida la carta a los Gálatas?

Existe mucha controversia sobre los destinatarios de esta epístola, ya que algunos piensan que solo estaba dirigida en exclusiva a los de las etnias gálatas. Sin embargo, hay que recordar que en su primer viaje misional, Pablo ayudó a formar las congregaciones en varias ciudades de la provincia de Galacia. Algunas de estas eran: Licaonias, Iconio, Listra, Derbe y Antioquía de Pisidia. Por esto, este argumento no es tan sólido, porque se incluye lugares que no pertenecían a la etnia.

Además, el apóstol menciona que le enviaría a Bernabé, a quien todos lo conocían. Esto quiere decir, que las ciudades donde Pablo y su amigo, ayudaron a fundar las congregaciones en la provincia de Galicia, se incluían en la carta. Por otro lado, en ella se les censuró porque se estaban dejando influenciar por judaizantes. Estos eran judíos que querían imponer su propia justicia utilizando la ley de Moisés.

Se presume que en su estancia en Corintio, el apóstol escribiera esta carta y la de los Tesalonicenses. Esto pudo ser en la primavera del año 52 E. C. Los cristianos de la región, en el pasado, se habían comportado como paganos. Por su parte, los judíos no se liberaron del todo de las obligaciones de la ley mosaica. Esto los hizo presa fácil de los que se oponían a la verdad y perdieron su celo.

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