Carcoma significado bíblico

carcoma

Definición. El significado bíblico de Carcoma es pudrir. Este término se usó en el libro de proverbios dos veces para resaltar que es importante que el humano se tenga interés propio. Esto es prudente desde el punto de vista de la salud física y emocional de cada persona.

Se cree en este momento que ciertas emociones, tales como celos, ansiedad y preocupación, logran causar desórdenes corporales o físicos. De modo que el genio malo de agitaciones consigue hacer daño a su cuerpo. En la Biblia nuestro creador menciona que la envidia es carcoma de los huesos. Por eso, la persona que se preocupe por su bienestar espiritual y físico deseará derrotar el celo.

Punto de vista literal de lo que significa carcoma

En pocas palabras, son larvas de diferentes especies de escarabajos que agujerean maderas, perchas, mobiliarios, molduras, entre otros. Estos dañan todo artículo, haciendo que se conviertan en polvo, conocido como quera. Se nutren de madera (Xilófagos) en su etapa de larva y hay distintas clases de carcoma.

El azote de carcoma en edificaciones e instrumentos es sencillo de distinguir, pero más por sus rastros y sonido al comer la madera. En cuanto a la apariencia del bicho, muchas personas no la conocen. Ella emigra y deteriora la madera en fase de oruga, pero un poco antes de salir a la superficie padece una conversión a gorgojo con habilidad de volar. Su vida en el plano terrestre dura escasos días: coloca sus huevos y fallece.

Empleo figurado  de la Carcoma según Proverbios 12:4

Es importante que la mujer sienta amor por su esposo, esto la hará piadosa, recta y tolerante. También, fortalecerá a su pareja, en particular cuando pasen momentos de dificultad. Es por eso que en proverbios se menciona que si la mujer es de 'acendrada virtud es la diadema de su marido'. Pero si es 'como carcoma de sus huesos se porta de manera vergonzosa'.

Esto último nos hace pensar que ella acarreará humillación por ser una esposa indiscreta. Como otro aspecto de la construcción espiritual a mencionar, tenemos el hecho de poder construir una genuina personalidad cristiana. Esto indica que es necesario supervisar nuestra forma de opinar.

El Diablo, el gobernador de este mundo, es experto en introducir cualidades negativas, deprimidas, maliciosas y enojadas. Y esos modos de ser son tan peligrosos para nosotros como un enjambre de carcoma, o insecto, en una vivienda de madera. Pero, gracias a Jehová Dios, contamos con un amparo asegurado: la esperanza.

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