Adumín significado bíblico

adumin

Definición. El significado bíblico de Adumín es proveniente de una raíz que se traduce como 'rojo', y que es probable que quiera decir 'Rocas Rojas'. La subida de Adumím es un camino inclinado que se halla a unos 12 kilómetros al este noreste de Jerusalén. También se encuentra a mitad de vía entre las localidades de Jericó y Jerusalén.

Enlaza los campos bajos del valle del Jordán con el territorio montañoso de Judá. Desde épocas antiguas hasta el día de hoy, la carretera que conecta las dos urbes ha transitado por esta zona. Ahora bien, en la inscripción bíblica solo se le señala como un término entre las comarcas de Judá y Benjamín.

¿De qué manera se conoce la palabra Adumín en árabe y en hebreo?

La vía de Adumín en árabe se entiende como Talʽat ed-Damm. Este vocablo se constituye, 'Subida de Sangre'. En cuanto al hebreo, se traduce Maʽale Adummim que es, 'Subida de Adumim'. No obstante, ciertos literatos antiguos imputaron el origen de este apodo a la sangre que vertían los bandidos de caminos. Sin embargo, la declaración más creíble es que acata al color rojizo de la tierra, rico en ocre.

Este derrotero siempre fue peligroso, debido a que pasaba por una provincia solitaria llena de bandoleros. Por tal motivo, desde viejas épocas hubo en ese lugar una fortificación para resguardar a los peregrinos. El 'valle torrencial' al que se apunta en Josué 15:7, de la cuesta de Adumím situada al sur, es probable que sea Wadi Qelt. Este pasa por todo el sur de Jericó y desagua en el río Jordán.

Posible ambiente en el que se embistió al peatón que 'venía a Jericó'

Por ser una zona tan peligrosa, se dice que fue en Adumín donde se agredió al viajero que ‘bajaba a Jericó’ citado en la ilustración de Cristo del prójimo samaritano. Esta narración se encuentra en Lucas 10:30-37, donde el mesías la utilizó para reprender el modo de pensar de este individuo sin insultarlo. Por eso, es que lo hace narrándole un cuento.

La persona que está conversando con Cristo sabe muy bien que una gran variedad de sacerdotes y levitas que se dirigen a trabajar al templo habitan en Jericó. Para retornar a sus hogares, tienen que descender por un camino de unos 23 km. Este derrotero puede ser temible, ya que se hallan robadores a la espera.

Si un sacerdote o un levita notara a otro judío en problemas, debería auxiliarlo. Pero, en la descripción del hijo de Dios, ninguno de ellos lo hace. La persona que lo socorre es un samaritano, un mortal que procede de un poblado por el que los judíos sienten un gran rechazo.

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