Santificar, santificación significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de santificar, santificación es separarse, consagrar a una causa con motivo o intención especial. En el vocablo griego se le llama 'hagiadsein' que quiere decir 'hacer santo'. El propósito esencial es apartar algo ordinario para un fin religioso, puede ser un objeto, día, persona u otras sustancias que glorifiquen a Dios.

La santificación es un ritual espiritual en el que se busca encontrar la pureza y ofrendarse al Señor. Era común que los sacerdotes se bendijeran para su servicio apostólico, se ungían con aceites, así enmendaban su moral al obrar con bien. Aún en la actualidad se mantienen estas costumbres de purificar el entorno en que se celebra la comunión con el Padre.

Se acostumbra a santificar los elementos del altar, pues la divinidad se manifiesta ocupando una posición importante en el tabernáculo. El pueblo de Jehová tiene el deber de apartarse de las cosas impías, las tentaciones del mundo que no agradan al Señor. Por ello en las ceremonias litúrgicas se proclama la santidad de la palabra, que debe ser enaltecida, es un ejemplo para el diario vivir.

¿Qué es santificar? Santificación según la Biblia

En las sagradas escrituras, Dios manda a su pueblo a guardar el día sábado, un plazo de tiempo a la semana para honrarlo. Al igual que el domingo de descanso, debe ser bendecido, pues fue cuando el Creador terminó su obra, no puede ser ordinario. Si las personas laboran durante estos días benditos, estarían profanando la voluntad divina.

Moisés y Aarón dudaron de Jehová cuando este les pidió que consagraran su nombre ante el pueblo, pusieron en litigio su fe. Entonces el Altísimo se santificó en ellos, con su mano imparcial ejecutó un juicio y los castigó con los israelitas. Por tanto, se ha conocido como el Dios justo, se ha alabado así por la unión del pueblo de Israel para declarar su vergüenza.

Jesucristo proclamó en los textos bíblicos que los fieles tienen el deber de separarse del pecado para predicar sus enseñanzas a las generaciones venideras. Un individuo que se encuentre limpio de espíritu podrá recibir a El Salvador en su corazón, pero este debe prepararse en cuerpo y alma. La santificación sucede en el tiempo de conversión de una persona que va junto a Cristo, pues nadie se puede santificar por cuenta propia.

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